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Casi la mitad de adultos en edad de riesgo están aún sin vacunarse

 DÉFICIT. Del grupo de 50 años y más se vacunaron 697.239, de una población estimada de 1.360.754. REACIOS. En esa franja etaria hay 132.138 inscritos no vacunados y unos 663.515 que siguen cautivos.

Mientras la campaña de vacunación contra el Covid-19 cobra una velocidad insospechada, de la mano del entusiasmo de la población adulta joven, existe una porción importante aún de la sociedad, considerada de mayor riesgo ante este mal pandémico, que sigue cautiva o renuente a recibir el anhelado inmunizante.

En tanto los jóvenes invaden con aire de esperanza los vacunatorios, en todo el país, casi la mitad de los adultos 50 años en adelante aún no se vacunó contra el Covid.

En efecto, la imagen festiva que se observa en cada uno de los distintos puestos de vacunación, abarrotados de gente, es el reverso del ambiente desolado que se tuvo cuando primero se buscó inmunizar al segmento más vulnerable.

Por distintas razones, las personas adultas mayores siguen reacias o cuanto menos alejadas de este prometedor proceso de inmunización anti-Covid.

Los números hablan por sí solos. Hasta el mediodía de ayer, había un total de 829.377 inscriptos en el segmento de los adultos de 50 años y más, de acuerdo al tablero que administra la Dirección General de Información Estratégica en Salud.

Esto supone que el 61% la población más vulnerable está registrada en la página www.vacunate.gov.py, si se toma como referencia la población estimada que ocupa esa franja etaria y que asciende a 1.360.754 personas, según datos proyectados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Pero, de esa fracción, hasta ahora 697.239 personas (51,3%) accedió a por lo menos una primera dosis de la vacuna. En tanto, que otros 132.138 de los registrados aún no lo hicieron, al menos hasta ayer.

Y si a este grupo se le agrega el remanente de 531.377 personas que, a priori, ni siquiera figura como inscripto en Vacunate se puede entrever que al menos 663.515 personas (48,7%) de los que están más en riesgo ante el Covid, siguen cautivas en el plan de vacunación.

Desde la Dirección General de Información Estratégica del Ministerio de Salud Pública (MSP), aclaran que el referido número de vacunados –del grupo de adultos de 50 años para arriba–, no incluye a los que están contenidos entre el personal de blanco ni a la porción de ciudadanía extranjera; donde también hay adultos mayores.

Otra arista importante es que, hasta el momento, el 45% de los adultos de 60 años y más, se vacunó. Esto es un total de 410.534 inmunizados, de una población estimada de 746.446 personas.

Efecto arrastre

Desde el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) explican, justamente, que la estrategia de extender la vacunación hacia el segmento de adultos jóvenes, de 20 años y más, pretende generar el mentado efecto arrastre. Es decir, que los jóvenes, además de inscribir a sus padres o abuelos, los empujen también hasta los vacunatorios.

En ese sentido, desde el fin de semana pasado, el tablero de registrados en el grupo de 60 años y más pasó de 30.232, el viernes, a 60.082 inscritos el lunes. Ayer, al mediodía, figuraban en el registro 57.059 adultos de esa franja.

El Dr. Héctor Castro, director del PAI, admitió esta semana que existe una brecha aún de la población vulnerable a cubrir en esta campaña de inmunización.

“El porcentaje de inscripción no corresponde en absoluto a la proyección poblacional”, reconoció.

De hecho, hasta el momento, un promedio de 40% de entre las franjas etarias que están debajo de 50 años, se registró en Vacunate en relación a la población estimada.

No obstante, cubrir la mayor parte del sector de los más vulnerables, sigue siendo el objetivo.

A este grupo se buscará llegar con otras estrategias una vez que se inocule el antígeno a la población que sí quiere vacunarse, según Castro. Comentó que irán después de esta etapa de vacunación masiva, y con otras estrategias, para poder llegar a esa población reacia.

No dijo cómo, pero socializarán oportunamente cuál será el método “de barrido”, como le gusta decir al ministro de Salud, Julio Borba.





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