El 2026 se perfila como un año bisagra para la cultura K-pop a nivel mundial. El regreso de BTS a los escenarios tras cumplir con el servicio militar obligatorio no solo marca el retorno del grupo más influyente del pop coreano, sino que reactiva con fuerza el fenómeno Hallyu, que hoy atraviesa música, moda, gastronomía, estética, redes sociales y audiovisual.
La banda iniciará su esperada gira mundial Arirang World Tour, con más de 82 fechas en 34 ciudades de 23 países, comenzando el 9 de abril de 2026 en Goyang, Corea del Sur, luego del lanzamiento de un nuevo álbum. Asia, Europa, Norteamérica y Latinoamérica figuran en el mapa de un tour que ya genera un impacto sin precedentes en la industria del entretenimiento y el turismo cultural.
“Este es un año súper power. La prensa coreana habla mucho de 2026 porque están regresando grupos legendarios que marcaron generaciones enteras del K-pop”, explica Jini Hwang, comunicadora coreana, creadora de @jinichannel y @jini.tred, referente global en K-Beauty.
“Por supuesto está BTS, pero también EXO, Big Bang, Wanna One, Blackpink. Son grupos que forman parte de la memoria colectiva del fandom”, resalta.
Música, economía y cultura. Para la industria, el regreso de BTS representa mucho más que una gira. “Es un hecho histórico. Pocas veces un grupo logró generar este nivel de impacto a escala mundial”, sostiene Hwang.
En Corea del Sur, el anuncio ya provocó movimientos económicos, subas en acciones y hasta intervenciones gubernamentales para regular abusos en precios hoteleros. Recordó que en ciudades como Busan hubo comerciantes que aumentaron precios de forma exorbitante, hasta diez veces más en hoteles, y el Gobierno tuvo que intervenir con regulaciones y sanciones.
“Analistas estiman que esta gira podría mover cerca de mil millones de dólares entre entradas y merchandising. Son proyecciones, no cifras oficiales, pero hablan de un impacto real en la economía de ciudades y hasta de un país entero”, señala.
El nombre del tour y del nuevo álbum también tiene un fuerte contenido simbólico. “Arirang remite directamente a nuestras raíces y tradiciones. Sin dudas, BTS vuelve a poner la cultura coreana en el foco internacional”.
Aunque BTS ya hizo historia, el 2026 abre una nueva etapa. “Si esto marca un antes y un después, lo veremos con el tiempo, pero BTS es un caso sin precedentes. Siguen vigentes porque no pierden su esencia, mantienen los pies en la tierra y una conexión muy genuina con Army”, afirma
El fandom, por su parte, vive el regreso con emoción desbordante. “El trabajo de Army es impresionante. Hace años que vienen acompañando, organizándose, visibilizándose incluso en países como Argentina y en toda América Latina”, destaca.
Para Jini Hwang, la clave del fenómeno BTS es su esencia. “BTS ya hizo historia y sigue haciéndola. Lo que los mantiene vigentes es que no pierden su autenticidad, mantienen los pies en la tierra y una conexión muy real con Army. Eso se transmite en sus canciones”, asegura.
Desde su rol como corresponsal de medios coreanos, ha seguido de cerca el trabajo de los fandoms en Latinoamérica. “En Argentina, por ejemplo, el fandom lleva años organizándose, generando actividades, visibilizando su amor por BTS. Es un trabajo colectivo impresionante y muy emocionante de ver”, destaca.
Del nicho al fenómeno global. El crecimiento del K-pop también transformó la forma de vivir el fandom. “Hace diez años el K-pop era un nicho. Hoy es mainstream. Antes muchos fans sufrían cierta discriminación; hoy es una cultura reconocida y respetada”, reflexiona Hwang.
Ese cambio se percibe incluso en los medios de comunicación. “Antes no todos los periodistas sabían qué era el K-pop. Hoy casi todos lo conocen, aunque sea de oído”.
El fenómeno K-pop trasciende lo musical. “No es solo música: es arte, es tendencia, es un combo cultural”, explica la influencer. Moda, estética, gastronomía, cuidado de la piel y audiovisual se integran de manera orgánica.
“Un idol aparece en un K-drama, come kimchi, muestra cómo se cuida la piel. Es auténtico. Por eso el impacto es cultural y social, no solo artístico”.
Latinoamérica ocupa hoy un lugar central en la expansión del K-pop. “Antes la distancia era intimidante. Viajar 30 o 35 horas no es fácil. Pero hoy las agencias se abrieron a nuevos mercados y el público latino creció muchísimo”, explica.
Las redes sociales jugaron un rol clave. “El K-pop es un caso de estudio sobre cómo usar YouTube, TikTok e Instagram para derribar barreras idiomáticas. A través del baile, la música y los challenges, el idioma deja de ser un límite”.
Mirando al futuro. Sobre la posibilidad de nuevos “próximos BTS”, Hwang es cauta. “Comparar con BTS es muy osado. Todos los grupos son talentosos, pero el éxito depende de muchos factores”.
Para quienes recién se acercan al universo Hallyu, su recomendación es clara: “Que empiecen por lo que más les guste: música, dramas, comida, belleza. Lo importante es acercarse con respeto y sin prejuicios”.
“Mi misión es ser puente, unir culturas, mostrar que del otro lado del planeta también se cultiva la resiliencia, la perseverancia y valores que nos atraviesan a todos”, concluye y agrega que el K-pop ya no es una moda pasajera, sino uno de los fenómenos culturales más influyentes del siglo XXI.
Ola coreana en Paraguay
En Paraguay, la expectativa crece al ritmo del fenómeno global. La posibilidad de que BTS incluya al país en su “Arirang World Tour” despierta una emoción inédita entre los fanáticos locales. El productor Coto Nogues (G5PRO) confirmó que ya fue presentada una oferta formal para que la gira llegue al país en octubre o en alguna fecha disponible del calendario internacional. Más allá de la espera, el impacto del K-pop ya es una realidad tangible: en los últimos años, Paraguay fue escenario de expo fans, encuentros culturales, conciertos y actividades vinculadas a la cultura coreana, con comunidades que crecen de forma sostenida y convocan a públicos cada vez más diversos. Así, el país se suma con fuerza a una ola cultural que ya no conoce fronteras y que, en 2026, promete seguir marcando a toda una generación.