Sin embargo, no es la primera vez que Carolina ejerce una posición dentro de la Comisión Directiva puesto que en 2019 y hasta el 2021 trabajó como tesorera para dicho club.
La dirigente de Cerro Porteño sostiene que la mujer siempre tuvo un rol activo en el club “porque ya varias mujeres estuvieron antes que yo en la Comisión Directiva”, comenta. Agrega que además, las damas siempre marcaron presencia en el club al encargarse de todas las actividades sociales y culturales del mismo, que hoy en día ya es una Subcomisión de Mujeres. De igual manera afirma que es un gran honor y un privilegio, pero también una gran responsabilidad asumir el puesto pues con este rol es “parte del Comité Ejecutivo, que tiene a su cargo las principales decisiones del manejo del Club”.
Aún con la participación permanente de las mujeres en el mencionado club, Carolina de Bestard abrió una puerta más para su género.
Trayectoria profesional
La psicóloga de profesión, relata que su carrera inició desde abajo como auxiliar, después analista, supervisor y gerente de Recursos Humanos hasta llegar a ocupar la posición de gerente general en una empresa financiera.
“Voy a aportar al club que tanto amo todo lo que sé y lo que soy”, asegura la nueva vicepresidenta del Ciclón de Barrio Obrero, quien se desempeña en el mundo organizacional y es dueña de su propia empresa. Su firma cumple este año 25 años de formación, siempre en el rubro dedicado a la gestión de personas, formación de líderes y equipos, y “construcción de culturas organizacionales donde la persona ocupa el centro del negocio”, indica la empresaria.
Asimismo, desde hace 17 años Carolina tiene la representación y dirección de una empresa multinacional.
Una familia de cerristas
Carolina está casada hace 34 años con Javier Bestard y fruto de su matrimonio son sus tres hijos: Alejandro, Paloma y Martin. “¡Todos en mi casa son cerristas! Mis hijos y mi marido me acompañan a la cancha siempre que pueden”, anuncia Carolina y dice que este es un “detalle muy importante”.
“Soy hincha de corazón, pasional, desde siempre, vibro, celebro, soy feliz toda la semana cuando Cerro gana, y sufro mucho o me enojo cuando pierde”, confiesa Carolina entre risas. De su esposo, Javier dice que también siente las mismas emociones que ella cuando juega su club favorito. Hoy, una incha más se suma a la familia Bestard-Galeano, y es la nieta Ana Laia de un año, quien de seguro vivirá la pasión de su abuela.
Al lugar que la familia ocupa, este corresponde a un sitial privilegiado en el corazón de Carolina: “Mi familia es lo más grande que tengo. Es mi tesoro más preciado”, subraya.
Y si bien, sus hijos ya están grandes, dos de ellos ya casados, siempre busca la oportunidad para pasar tiempo con ellos. Almuerzos familiares, salidas y, por supuesto los partidos, son algunas de las actividades que comparten. Así también, dos de sus hijos, trabajan con ella, compartiendo en el ámbito laboral los desafíos que se presentan.
Apoyo incondicional
“Con mi marido somos muy compañeros”, dice ella, pues además de ir siempre juntos a la Olla, disfrutan de su casa en San Bernardino cada fin de semana que pueden para darse una escapada de la rutina diaria y ajetreada.
Sobre su florecimiento como profesional y miembro activo de del Club Cerro Porteño manifiesta que el apoyo incondicional de su esposo es fundamental. “Siempre digo que gracias a él, pude hacer todo lo que me propuse en la vida, porque no solo no me frenó, sino que siempre me apoyó, y estuvo a mi lado en los buenos y malos tiempos”, señala. Sobre sus próximos pasos dice que se siente satisfecha con lo logrado, pero que mientras tenga energías para seguir aportando, lo hará.