“Por medio del presente escrito vengo a denunciar al Juez Penal de Sentencia de la Capital Gustavo Santander por mal desempeño en sus funciones que se diera en la causa: “Lilian Ruiz s/ Calumnia” obrante en su juzgado”, expresa la nota emitida por la conductora de un programa farandulero, Carmiña Masi a los miembros del Consejo de Superintendencia.
La joven periodista solicita de esta manera la intervención del estamento para aplicar una sanción al magistrado.
Entre los motivos que presentó incluye las tres ocasiones en que la llamaron a declarar como testigo en la disputa entre Ruiz y otra modelo, Navila Ibarra; “Un caso en el que no tengo nada que ver”, aseguró Masi.
El primer llamado fue para el 15 de diciembre del 2014, el segundo para el 16 del mismo mes y el tercer llamado para el 22 del último mes del año. En las dos primeras ocasiones la conductora alegó que no se podía presentar por compromisos laborales que ya había pautado.
Finalmente, sí fue a la tercera fecha dictaminada por el juez Santander y para esta ocasión el mismo había ordenado también una orden de captura contra la conductora de radio.
Sin embargo, después de haber comparecido, firmar un acta y declarar como testigo en el caso, no se levantó su orden de captura, pero la detuvieron el 5 de enero del 2015 en el Aeropuerto Silvio Pettirossi, el día en que ella y su pareja, el cantante Édgar Camarasa, se disponían a viajar a Estados Unidos de vacaciones.
“Me detuvieron en una piecita de dos por dos, perdí mi vuelo y con él mis esperanzas de vacaciones, por el actuar negligente de este Magistrado. Fue una humillación, un insulto todo lo que pasé, en este país la justicia no existe, gente que roba, que mata, el mismo EPP, que están libres; me intentaron asaltar el sábado anterior al hecho y ni la policía ni la justicia hicieron nada, sin embargo yo estaba allí, detenida como una vulgar criminal pasando la vergüenza de mi vida, situación que no desearía que pase ninguna persona de bien como yo”, expresa parte de la denuncia.
Finalmente Masi fue liberada al día siguiente gracias a la firma de otro juez, Manuel Aguirre, y se mostró muy molesta por la falta de responsabilidad de Santander que era quien ese mismo día de la declaración debía levantar la orden de captura en su contra.