Muchas familias paraguayas viven hoy agobiadas por las dificultades económicas, el desempleo, la enfermedad, el abandono, la violencia y otros problemas sociales, en un contexto mundial marcado además por las guerras, la pobreza, las migraciones, las persecuciones y el crimen organizado.
Así lo manifestó ayer el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, en la misa en la Catedral Metropolitana.
El purpurado se refirió a su participación en el consistorio extraordinario convocado por el papa León XIV en el Vaticano, donde cardenales de distintos continentes reflexionaron sobre la realidad de la Iglesia y del mundo.
Comentó que tuvo la oportunidad de saludar personalmente al Pontífice y transmitirle las oraciones del pueblo paraguayo. Recordó que durante la celebración de San Pedro y San Pablo renovaron ‘‘la fidelidad y comunión con quien el Señor ha puesto al frente de su Iglesia para confirmar la fe de sus hermanos’’.
Respecto al intercambio mantenido durante el consistorio, indicó que los cardenales compartieron las situaciones que viven sus países. ‘‘Conocimos la realidad de países muy afectados por las consecuencias de las guerras, la pobreza, las migraciones, las persecuciones y tantos desafíos que enfrenta hoy la misión evangelizadora”. También los purpurados analizaron el impacto del crimen organizado y sus ‘‘tentáculos transnacionales’’.
El arzobispo recordó al pueblo venezolano, afectado por un terremoto, y relató el testimonio de una religiosa cuya familia perdió su vivienda. ‘‘Rezamos por los fallecidos, los heridos y todos aquellos que trabajan generosamente en el rescate de personas’’.
El cardenal exhortó a fortalecer la cultura del perdón y del cuidado de la vida humana. Recordó que Cristo enseñó a amar incluso a quienes hacen daño y llamó a respetar la dignidad de toda persona.
Insistió en que muchas personas atraviesan situaciones de cansancio físico y espiritual, preocupaciones por el trabajo, enfermedades, abandono de adultos mayores y dificultades familiares. ‘‘Jóvenes que buscan sentido para sus vidas, ancianos que experimentan la soledad y tantos hermanos que atraviesan dificultades económicas o familiares’’.
Martínez se refirió al fútbol para ilustrar la perseverancia en la vida cristiana. ‘‘En el fútbol se gana y se pierde. Una derrota puede doler, pero no significa el final del camino. En la vida cristiana puede haber tropiezos; lo verdaderamente importante es levantarse’’.
Llamó a fortalecer la unidad nacional en este Año del Bien Común y pidió oraciones por el Papa, Venezuela, los países en guerra y Paraguay. “Como pueblo paraguayo necesitamos cultivar una unidad para trabajar juntos. Que nadie pierda la esperanza”.
“¡Cuántas personas viven hoy cansadas! Hay cansancio físico, pero también espiritual; familias preocupadas por el trabajo, enfermos que cargan el peso del dolor”.