Condenando la trata de personas y la explotación de niños y niñas, el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, alertó sobre situaciones que afectan a los más vulnerables, como la desnutrición infantil, y llamó a fortalecer una cultura del cuidado. Esto durante la misa de toma de posesión canónica del padre Kirthan Carlo como nuevo párroco de la parroquia San Isidro Labrador de Limpio.
“Condenamos con firmeza toda forma de trata de personas, de explotación y de violencia contra los más vulnerables” y renovó el compromiso de “proteger a la niñez y promover una auténtica cultura del cuidado”, expresó, haciendo referencia al presunto caso de trata y explotación de niños investigado en San Bernardino, y afirmó que estos hechos “atentan gravemente contra la dignidad humana y claman al cielo por justicia”.
Sostuvo que el cuidado de los niños “es responsabilidad de los padres, de las familias, de los vecinos, de las escuelas, de la Iglesia y de toda la sociedad”. También advirtió sobre la situación de la desnutrición infantil en el país, especialmente en comunidades indígenas.
Señaló que “no podemos dejar que los niños en un país productor de alimentos tengan que pasar hambre” y recordó que la falta de una adecuada alimentación afecta el desarrollo integral de los menores.
Martínez Flores indicó que, además de la desnutrición física, existe una “desnutrición espiritual” que afecta a muchos niños y jóvenes. ‘‘Hay chicos desorientados que no saben por dónde caminar en la vida porque no han sido convenientemente nutridos y orientados en su vida espiritual y religiosa’’, manifestó.
El purpurado también expresó preocupación por el aumento de los feminicidios y pidió defender la dignidad de las mujeres. ‘‘Una comunidad cristiana no puede acostumbrarse a la violencia; allí donde una persona es humillada, explotada o descartada, Cristo mismo sigue siendo herido’’.
Durante su homilía recordó el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y destacó que el mandato de Jesús, “denles ustedes de comer”, sigue vigente como un llamado a responder a las necesidades materiales y espirituales de la sociedad. Agregó que “desde este altar nace la fuerza para evangelizar, sostener a las familias, servir a los pobres, proteger a los niños y construir el bien común”.
Martínez exhortó especialmente a las familias a asumir su misión como primeras educadoras en la fe, afirmando que “ninguna catequesis sustituye el testimonio de unos padres que rezan con sus hijos” y recordó que el hogar es la primera escuela donde se transmiten los valores cristianos.
Al finalizar la homilía, dio la bienvenida al padre Kirthan Carlo como nuevo párroco y lo animó a ejercer un ministerio de servicio.