“Hacer patria es poner el bien común en el centro, dignificando a cada ciudadano y sus familias”, afirmó arzobispo de Asunción, cardenal Adalberto Martínez, advirtiendo que la mala administración pública “multiplica los viacrucis sociales”.
Esto, ayer, durante la homilía de la misa dominical en la Catedral Metropolitana, ocasión en que el purpurado llamó a asumir un compromiso real con las políticas que atiendan la vulnerabilidad social y denunció que cuando los recursos destinados a aliviar sufrimientos “se pierden por gastos superfluos o intereses mezquinos”, se profundizan las injusticias.
El cardenal habló de Poncio Pilato para reflexionar sobre los abusos de poder, señalando que la historia muestra cómo “los temores y cálculos del político romano obnubilaron su comprensión profunda de la verdad”. Recordó que Jesús fue víctima de “una acusación política calculada”, preparada por autoridades que buscaban proteger intereses propios. “El verdadero poder no oprime, sino que sirve; no domina, sino que se arrodilla; no hiere, sino que sana”, expresó.
VIACRUCIS. Martínez abordó las crisis actuales, afirmando que Cristo “sigue siendo coronado de espinas en el viacrucis sufriente de la humanidad”, mencionando guerras en Rusia y Ucrania, persecuciones, desplazamientos y hambre en Medio Oriente y en especial el secuestro de más de 300 estudiantes y docentes en Nigeria.
En Paraguay, sostuvo, esa corona aparece “en el rostro de pueblos indígenas despojados de sus tierras, en los campesinos que luchan por su existencia, en las familias heridas por la pobreza y la desigualdad”, así como en jóvenes atrapados en adicciones y en enfermos que recorren “un viacrucis interminable” en el sistema de salud.
“Los enfermos recorren un viacrucis interminable, en centros asistenciales, en los hospitales, en los pasillos, salas de esperas, estudios, tratamientos dolorosos y sumamente costosos, imposibles de solventar. Cada cama de hospital es un pequeño calvario, cada rostro agotado un rostro de Cristo, cada lágrima una gota de la sangre de la pasión’’.
El arzobispo llamó a responsabilidad del Estado, afirmando que el país necesita “políticas públicas que inviertan realmente en sanar y abrigar la vulnerabilidad social”, con prioridad en educación, salud, prevención de adicciones, trabajo digno y protección del ambiente. “Eso es hacer patria, es hacer Iglesia”,
En el marco de la Jornada Mundial de la Juventud y el Día Nacional del Laico, Martínez destacó el papel de jóvenes y laicos como esperanza y motor de la Iglesia.