“Las conciencias no se compran ni se venden, y los votos no deberían negociarse a cambio de dinero, prebendas, favores, regalos o beneficios particulares”, afirmó el cardenal Adalberto Martínez Flores durante la celebración de Corpus Christi en la Catedral Metropolitana de Asunción.
En vísperas de las internas partidarias de hoy, exhortó a la ciudadanía a evaluar quiénes son las personas más aptas para responder a las necesidades reales de las ciudades y municipios, más allá de las afiliaciones políticas, y a ejercer un voto consciente, libre y responsable.
La celebración comenzó con una procesión desde la parroquia San Francisco de Asís hasta la Catedral Metropolitana, donde el arzobispo presidió la eucaristía.
Durante su homilía, recordó que hoy domingo se desarrollan las elecciones internas de los partidos y movimientos políticos con miras a los comicios municipales previstos para octubre próximo.
El cardenal señaló que este contexto electoral constituye una oportunidad para reflexionar sobre las decisiones que marcarán el futuro de las comunidades y sobre la responsabilidad de quienes aspiran a ejercer funciones públicas.
“La primera elección no se realiza en las urnas. La primera elección se realiza en el corazón”, expresó, señalando que toda decisión auténtica debe estar guiada por valores éticos y por el compromiso con el prójimo.
Añadió que quienes profesan una fe religiosa están llamados a traducir esa fe en acciones concretas de servicio, especialmente hacia las personas más vulnerables y necesitadas.
En ese sentido, sostuvo que quienes buscan cargos de representación deben comprometerse con la promoción de mejores condiciones de vida para las familias, garantizando acceso al trabajo digno, la salud, la educación, la vivienda y otras oportunidades de desarrollo.
Asimismo, recordó que el voto es una responsabilidad moral y cívica que debe ejercerse pensando en el bien común y no en intereses particulares o beneficios momentáneos.
Martínez afirmó que la política debe ser entendida como una vocación de servicio. “Quienes resulten elegidos no deberían acceder a espacios para servirse del poder, sino a espacios desde los cuales puedan servir mejor”, manifestó.
Desigualdades. También alertó sobre las desigualdades atendiendo a que ‘‘hay mesas vacías y mesas donde sobra comida’’ y ‘‘hay niños que se acuestan con hambre mientras en otros lugares se desechan alimentos”, lamentó, al tiempo de señalar que esta realidad interpela a la conciencia de toda la sociedad.
El primado de la Iglesia Católica paraguaya advirtió además sobre otras formas de pobreza que afectan al ser humano, como el hambre de paz, verdad, justicia, respeto a la vida, fraternidad y esperanza.
Igualmente, expresó su preocupación por la situación que atraviesa Bolivia debido a conflictos sociales y valoró la ayuda humanitaria enviada desde Paraguay mediante la Secretaría de Emergencia Nacional y la Fuerza Aérea Paraguaya.
Al final de su prédica recordó que la Eucaristía tiene una profunda dimensión social y debe traducirse en acciones concretas de solidaridad. “No podemos celebrar el Sacramento del Amor y permanecer indiferentes ante el sufrimiento de nuestros hermanos”, dijo, instando a promover la justicia, la solidaridad y el bien común en todos los ámbitos de la vida pública y privada.