Ni el cielo gris ni la fresca jornada otoñal lograron opacar el brillo de la segunda edición de Palmear Sin Fronteras, que este sábado 30 de mayo transformó el Centro Histórico de Asunción en un verdadero punto de encuentro entre naciones, culturas y tradiciones. Desde las primeras horas de la mañana, miles de personas recorrieron la calle Palma para vivir una experiencia única, donde la diversidad se convirtió en protagonista.
La presencia de embajadores, representantes diplomáticos, comunidades migrantes y autoridades nacionales otorgó un marcado carácter internacional a la jornada. Sin embargo, fueron las familias, jóvenes, turistas y ciudadanos de distintas nacionalidades quienes dieron vida a una fiesta multicultural que reafirmó a Asunción como una ciudad abierta al intercambio, al diálogo y a la integración.
La programación artística acompañó permanentemente la jornada y aportó color, ritmo y emoción a cada rincón de la feria. Tras el acto oficial de inauguración, el escenario principal recibió al Ballet Folclórico Municipal de Asunción, cuyas danzas tradicionales despertaron los primeros aplausos de la multitud. También se presentaron de Yoga, danzas peruanas, los grupos del Club de Croatas del Paraguay, agrupaciones artísticas de Ecuador y Brasil, y una de las exhibiciones más esperadas de la tarde: la tradicional Danza del León de Taiwán, que cautivó a grandes y chicos con su despliegue visual y simbólico.
GASTRONOMÍA, CULTURA Y UNIDAD. Uno de los grandes atractivos de la feria fue el recorrido culinario que permitió a los asistentes viajar por los sabores de 23 países sin salir del microcentro capitalino. Los 31 stands instalados a lo largo de la calle Palma ofrecieron una amplia variedad de platos tradicionales que despertaron la curiosidad y el entusiasmo del público.
Los visitantes pudieron degustar platillos de países como Corea, Taiwán, España, Canadá, Colombia, entre otros. Cabe destacar que todos los stand tuvieron una gran aceptación agotando los platillos.
La imagen que quedará para la historia es la siguiente: miles de personas compartiendo un mismo espacio sin importar su origen, idioma o nacionalidad. Banderas de distintos países ondearon junto a la paraguaya, mientras conversaciones espontáneas, fotografías y muestras de afecto reflejaban el espíritu integrador de la jornada.