Por Marcel Gascón
Tras sólo diez meses después de su constitución, el Ejecutivo del primer ministro Emil Boc ha sido derribado por una moción apoyada por todos los partidos de la oposición, con lo que se ha convertido en el primer Ejecutivo rumano que cae de esta forma en los 20 años de democracia desde la del comunismo.
Los liberales del PNL, el partido de la minoría húngara (UDMR), y hasta sus antiguos socios socialdemócratas han acusado al Partido Democrático Liberal (PDL) de Boc de gestionar de forma deficiente crisis económica y de carecer de legitimidad por no tener el apoyo mayoritario del Parlamento.
Por su parte, el todavía primer ministro ha asegurado que el ataque se ha debido a que su Gobierno “ha querido eliminar los privilegios de los parlamentarios”, en referencia a los recortes de pensiones y salarios públicos para limitar el gasto estatal y que afectarán especialmente a los legisladores.
Boc ha asegurado que su Ejecutivo “ha perdido una batalla, pero no la guerra”.
Los problemas para el primer ministro y su partido comenzaron hace una semana, con el abandono de la coalición de gobierno por parte de sus socios socialdemócratas, como protesta por la destitución de su correligionario Dan Nica como ministro del Interior.
Tras ese cese, los socialdemócratas vieron los deseos del presidente Traian Basescu, cercano a Boc, de controlar ese ministerio y de manipular a placer los comicios presidenciales de noviembre.
Basescu,ha llamado hoy a consultas a los líderes de todos los partidos. De estos encuentros ha de salir la propuesta de un primer ministro, que tendrá diez días para formar su equipo y someterse a la aprobación del Legislativo.
Según la Constitución, Basescu no puede convocar elecciones, ya que le quedan menos de seis meses para finalizar su mandato.
Desde la oposición, liberales y socialistas han abogado por la creación de un Ejecutivo de tecnócratas que gestione la crisis económica, al menos hasta las presidenciales, cuando un nuevo jefe del Estado podría convocar elecciones o designar un nuevo Ejecutivo.
Como primer ministro, el PNL propone a Johannis Klaus, el alcalde independiente de la próspera ciudad de Sibiu y muy popular en todo el país. Esa candidatura, que el propio Klaus estaría dispuesto a aceptar, tendría también el apoyo de la minoría húngara.
En cualquier caso, el nuevo jefe de Gobierno tendrá que bregar con una tambaleante economía a la que las turbulencias políticas están aportando aún más desequilibrio.
Este martes, aun antes de la votación parlamentaria, la moneda nacional cayó hasta su nivel más bajo en seis meses y se cambió a 4,3 lei por euro, lo que obligó al Banco Nacional a intervenir para detener el descalabro.
El paro, del 8 por ciento, dobla ya a las cifras registradas hace sólo un año, y las previsiones hablan de una caída del PIB del 7 por ciento durante 2009, tras tres años de crecimiento continuo.
Los medios rumanos recogieron hoy la advertencia del ministro de Finanzas, Gheorghe Pogea, quien aseguró que no se puede “menospreciar el impacto indirecto de la inestabilidad política en la economía”.
De hecho, los analistas no han tardado en destacar las consecuencias negativas que la crisis política tendrá en la valoración del país por parte de las agencias de calificación y la entrada de inversores.
El propio primer ministro relacionó la inestabilidad política con la posibilidad de que Rumanía no pueda cumplir sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE), con los que Rumanía ha contratado un crédito de 20.000 millones de euros para evitar el colapso económico. EFE