El Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep) realizó ayer el panel “Las Políticas Públicas de bienestar en el Paraguay” en el marco del congreso “35 años de democracia: Economía, Sociedad y Estado en Paraguay”.
Durante su exposición sobre “La seguridad social contributiva en Paraguay. Una perspectiva desde la economía política”, la economista Verónica Serafini analizó las razones estructurales de la debilidad del sistema.
Serafini señaló que la seguridad social contributiva enfrenta dos problemas centrales: el modelo económico y el diseño institucional. Paraguay importó un esquema inspirado en los estados de bienestar europeos de la era industrial, pero lo aplicó en una economía basada en la agroexportación, con baja generación de empleos formales en relación de dependencia, alta ruralidad y sin perspectiva de género.
“La mitad de las mujeres quedan fuera porque no están en el mercado laboral y no se reconoce el trabajo no remunerado de las mujeres en la reproducción social”, explicó. Además, una proporción importante de las mujeres que trabajan lo hace de manera precaria, al igual que muchos hombres. Como resultado, solo el 25% de la población aporta al Instituto de Previsión Social (IPS) y apenas el 15% de los adultos mayores de 65 años cuenta con una jubilación.
Otro aspecto destacado es la concentración de los beneficios. La protección social se centra principalmente en los dos quintiles de mayores ingresos, mientras que para trabajadores independientes o informales el aporte resulta inviable (puede alcanzar el 25% del salario mínimo sin aporte patronal). En otros países existen mecanismos como monotributo o subsidios estatales que facilitan la incorporación.
Serafini cuestionó el origen de este diseño institucional y económico. Argumentó que la fuerte preocupación por la estabilidad macroeconómica contrasta con la escasa atención a la estabilidad de los hogares y la reducción de la incertidumbre a lo largo de la vida. “Sin estabilidad en el ingreso y acceso a servicios, no se puede hablar de bienestar”, afirmó.
DESAFIOS. Serafini concluyó que cualquier transformación de la seguridad social debe enfrentar el envejecimiento poblacional que se producirá en Paraguay en la mitad del tiempo que tardó Europa, en un contexto de financiamiento compartido y sostenibilidad fiscal. Actualmente, advirtió, el sistema contributivo enfrenta problemas de sostenibilidad por la baja cotización, mientras una pensión alimentaria universal también resulta limitada (cubre alrededor del 25% del salario mínimo).