El defensor paraguayo Cristhian Javier Báez (20 años) se convirtió en la principal atracción de los medios argentinos tras haber marcado el domingo el gol de la victoria de Independiente, en el clásico de Avellaneda, ante Racing.
El jugador habló de su pasado y de su presente, que comienza a escribir en el club donde brilló Arsenio Erico.
UNA PELÍCULA. La primera consulta tuvo que ver con su celebración del gol, en que en lugar de mirar para arriba o celebrarlo con la hinchada, se tomó del rostro y se tiró al suelo.
La respuesta fue simple: “En ese momento se me pasó por la mente todo lo que me pasó durante mi etapa en Inferiores. No fue muy fácil llegar a Primera, porque tuve que sortear varias situaciones que hasta casi me hicieron abandonar el fútbol”.
SOÑADO. Para Báez, el clásico ante Racing significó su cuarto partido en Primera y, como tocado por la varita mágica, su primer gol llegó ante el acérrimo rival. “Este es el sueño que tiene todo chico. Llegar a Primera y marcar el gol de la victoria ante Racing uno lo sueña, pero muchas veces no se da. Yo tuve esa fortuna y ahora lo disfruto con mi familia, mi novia y mis amigos”, recalcó el sanlorenzano, quien emigró con su familia a Argentina cuando era un bebé.
HISTORIA. Con ese cabezazo, el central, ahora jugando como lateral derecho, se metió en la historia del club. Pero, a pesar de su juventud, el paraguayo es cauteloso: “La historia la tengo que seguir escribiendo. Porque soy joven, y con este gol no tengo nada asegurado. Pero sí es un recuerdo hermoso y para toda la vida”.
EL HÉROE DE AVELLANEDA HABLA DE SU MOMENTO Y DE CÓMO LE COSTÓ LLEGAR.
RIVER SE FRENA CON UN EMPATE
River Plate y Gimnasia y
Esgrima La Plata cerraron ayer la décima jornada del torneo Apertura del fútbol argentino con un empate a cero en el estadio Monumental de Buenos Aires.
El equipo que dirige Ángel Cappa, donde jugó de titular Adalberto Román, dominó y creó innumerables situaciones de gol en el primer tiempo, pero la gran actuación del portero Gastón Sessa le impidió irse en ventaja al descanso.
En el segundo tiempo, Gimnasia, último en la clasificación, se animó a jugar unos metros más adelantado y convirtió en figura al meta Juan Pablo Carrizo.
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DATOS DE SU CARRERA
Cristhian Báez empezó a patear en el baby, en Barrio Unido. En 1999 se probó y rebotó en el Rojo; tozudo, volvió al año siguiente y quedó para el torneo de la Liga Metropolitana. En Novena casi lo dejan libre, pero una desgracia con suerte (fractura en el radio del brazo izquierdo) lo mantuvo en el club.
Categoría 90 como Patito Rodríguez y Godoy, otros dos que estuvieron en el clásico ante Racing, en la Octava estaba tan relegado que hasta llegó a ir al arco en algunas prácticas.