El médico forense Pablo Lemir informó sobre los resultados de las autopsias practicadas a los cuerpos de Vilma Rosana Cabello, de 38 años, y Leandro Alves Martínez (12), confirmando que el calcinamiento de ambos fue post mortem.
Durante una entrevista con Monumental 1080 AM reconoció que es un caso “bastante particular y también complejo”.
“Tenemos dos cuerpos calcinados donde incluso partes corporales ya están desaparecidas por la acción de las llamas. Hay muchas fracturas”, detalló.
En el caso de la mujer, víctima de feminicidio, Lemir explicó que sufrió un degüello homicida perpetrado con un arma blanca de filo liso que cortó vasos sanguíneos principales del cuello, como la carótida y la yugular.
“El corte fue muy profundo. Un arma de filo liso porque en los ligamentos no hay rastros de serrucho”, agregó.
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Entretanto, el niño de 12 años falleció por una asfixia mecánica por estrangulación a lazo: “Sus pulmones y tráqueas presentan un edema agudo provocado por esa asfixia”, señaló.
El menor de edad tenía un cable de electricidad en el cuello, cuyo material plástico se derritió con el fuego, quedando solo la parte metálica.
En ninguno de los cuerpos se encontró material carbonáceo en los pulmones y tráqueas. De acuerdo con Lemir, la calcinación de ambos fue post mortem.
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La fiscala del caso, Lisa Baeza, imputó a Ángel Lugo (32) por feminicidio y homicidio; además, solicitó su prisión preventiva, que fue aprobada por el juez Carlos Flores.
Con la confirmación de la causa de muerte, para la Fiscalía se refuerza la hipótesis de que el principal sospechoso del violento crimen provocó el incendio para eliminar evidencias. El suceso ocurrió el domingo de madrugada en una vivienda ubicada en la colonia Tupã Renda, en el distrito de Abaí, Departamento de Caazapá.
En principio, la Policía Nacional mencionó que se trataba de madre e hijo; sin embargo, tras declaraciones de testigos, se confirmó que ambas víctimas eran vecinos.