En el último año, la moneda estadounidense se depreció un 15,46%, una variación que para el consumidor urbano puede pasar desapercibida, pero que para el productor representa una reducción directa de sus ingresos.
El problema radica en una ecuación conocida en el sector exportador: la carne se vende en dólares, mientras que la mayor parte de los costos (salarios, insumos, servicios, impuestos) se pagan en guaraníes. “Nosotros vendemos en dólares, pero pagamos casi todos nuestros costos en guaraníes. Cuando el dólar baja, cobramos menos, pero los costos no bajan. Es así de simple”, explicó Fernando Serrati, miembro de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec).
Si bien desde el Gobierno se destaca la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación, los productores sostienen que el atraso cambiario termina trasladando el ajuste al eslabón primario de la cadena. “Es como trabajar todo el año y que te recorten un 15% del ingreso sin previo aviso”, graficó Serrati, advirtiendo que esta situación compromete la rentabilidad y limita la capacidad de reinversión del sector.
Las consecuencias ya comienzan a reflejarse en el campo. De acuerdo con referentes gremiales, se observa una menor retención de vientres, estancamiento del stock ganadero y postergación de inversiones en infraestructura, genética y tecnología. “Nadie invierte a pérdida. Un tipo de cambio atrasado funciona como un impuesto invisible al productor y al exportador, castigando justamente a quienes generan dólares para el país”, sostuvo el dirigente.
Serrati remarcó que la ganadería opera con ciclos largos y decisiones que se toman a varios años. En ese contexto, la falta de previsibilidad cambiaria termina afectando toda la cadena.
“Sin rentabilidad no hay vientres, sin vientres no hay carne y sin carne no hay dólares”, afirmó, al tiempo de señalar que el reclamo del sector no pasa por subsidios, sino por condiciones económicas coherentes. “No estamos pidiendo subsidios. Pedimos lógica económica. Si Paraguay quiere más producción y más empleo rural, primero tiene que dejar de asfixiar al que produce”, expresó.
Rol del Estado. Consultado sobre posibles salidas a este escenario, Serrati fue claro al señalar que el margen de acción del productor es limitado. “Desde el sector productivo no creo que se pueda hacer mucho. La solución pasa por el Gobierno”, afirmó.
En ese sentido, recordó que el Banco Central del Paraguay (BCP) dispone de herramientas para intervenir en el mercado cambiario, como lo ha hecho históricamente, con el objetivo de evitar fluctuaciones bruscas que perjudiquen a los sectores exportadores.
El referente gremial advirtió que el impacto actual de un dólar bajo no se limita al campo, sino que termina repercutiendo en toda la economía.
La cifra
15,46 por ciento se depreció la moneda norteamericana frente al guaraní en el último año, según los datos oficiales.