La anorexia nerviosa afecta por lo general a menores de entre 15 y 17 años que se preocupan de manera excesiva por su figura y peso.
Se encuentra entre los trastornos de la conducta alimentaria, juntamente con la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón, y el trastorno de la conducta alimentaria no especificada.
Los efectos colaterales son el estreñimiento, presión baja, bradicardia y la sensibilidad al frío.
El médico Andrés Arce, profesional de la Facultad de Ciencias Médicas, advirtió a los padres que deben estar atentos a los cambios de conducta y hábitos de sus hijas, “comen poco y en general rechazan los carbohidratos; con frecuencia se obsesionan por la cantidad de calorías y se imponen una dieta muy baja en calorías, por ejemplo, entre 600 a 1.000 calorías”, explicó.
Algunas pacientes tratan de aumentar su pérdida de peso mediante el vómito provocado, el uso de purgantes, o el ejercicio excesivo.
“Más de la mitad de las pacientes tienen episodios en los que comen de forma compulsiva y descontrolada (episodios de ingesta voraz o bulimia), después se sienten mal y se provocan el vómito. Estos episodios se siguen de remordimientos y de mayores esfuerzos para perder peso”, sostiene el profesional.
Las consecuencias físicas se notan a simple vista, los pacientes están demacrados, suelen tener frío y las extremidades de color azulado.
Presentar estreñimiento, presión baja, bradicardia, sensibilidad al frío e hipotermia.
En la mayoría de los casos la amenorrea es consecuencia de la pérdida de peso. Los vómitos y el abuso de laxantes pueden producir alcalosis e hipokalemia y estas a su vez pueden causar crisis epilépticas o incluso muerte por arritmia cardiaca, agregó.