Los dos estudios los publica The Lancet y el primero analiza el uso de un tipo de escáner cerebral para detectar los biomarcadores de la enfermedad antes que el actual método estándar.
Esta investigación, liderada por la Universidad de Pittsburgh (EEUU), cuenta con la participación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y la Fundación Catalana Síndrome de Down, así como del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciberned), todas estas entidades españolas.
La prueba permite detectar los ovillos de proteína tau (un biomarcador clave del alzhéimer) en el doble de personas y con mayor antelación que el método actual utilizado en Estados Unidos y Europa, sugiere el estudio.
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El alzhéimer se define como una enfermedad que comienza con la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y ovillos de proteína tau fosforilada en el cerebro.
La investigación comparó la capacidad de dos marcadores (compuestos que se unen a las proteínas y se iluminan en las exploraciones cerebrales) para detectar los ovillos de proteína tau.
El equipo comparó con un PET la eficacia de dos trazadores de la proteína tau: el estándar Flortaucipir y el MK6240, que es más nuevo y se usa principalmente en ensayos clínicos.
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En el estudio, con la participación de 862 personas, el MK6240 detectó positividad para tau con mayor frecuencia que el Flortaucipir, en pacientes con y sin deterioro cognitivo.
“Si logramos detectar la proteína tau en una fase más temprana y clasificarla con mayor precisión, podremos tomar mejores decisiones sobre quién se encuentra realmente en una trayectoria hacia el alzhéimer”, explicó Tharick Pascoal, firmante del artículo, en un comunicado de la Universidad de Pittsburgh.
Aunque muchas personas que presentan en el cerebro signos de la patología amiloide no desarrollan demencia asociada a esta enfermedad, su presencia junto a los ovillos de tau parece crear un entorno propicio para que se produzcan cambios patológicos posteriores, agrega la nota.
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El segundo estudio apunta que un análisis de sangre puede detectar signos de acumulación de proteínas asociadas al alzhéimer en el cerebro de adultos de mediana edad que no padecen demencia.
Además, señala que unos niveles más levados de esos biomarcadores, que miden la proteína tau y las placas amiloides, se asocian con un peor rendimiento cognitivo y un deterioro acelerado en estos adultos.
Dirigida por la Universidad de California en San Francisco (EEUU), la investigación reveló que el 6 % de los 1.350 participantes, entre 53 y 69 años, presentaba un nivel elevado de amiloide y tau en sangre.
Al inicio del estudio, los participantes con niveles elevados de biomarcadores presentaban velocidades de procesamiento más bajas (la capacidad de responder rápidamente a información cambiante como una conversación) y una menor función ejecutiva, que implica planificar, organizar y mantener el rumbo.
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Cinco años después, el grupo con niveles elevados de biomarcadores presentaba un riesgo entre 2,5 y 4 veces mayor de sufrir un deterioro rápido de la memoria verbal y entre 3 y 4 veces mayor en el caso de la velocidad de procesamiento, lo que indica una mayor probabilidad de desarrollar alzheimer, anotó la Universidad de San Francisco.
En un comentario asociado a este artículo, dos expertas que no formaron parte del estudio afirman que, en poblaciones más jóvenes sin deterioro cognitivo, los análisis de sangre para detectar proteínas asociadas al alzhéimer pueden dar lugar a una mayor tasa de resultados falsos positivos.
Por ello, siempre deben utilizarse criterios diagnósticos adicionales junto con los análisis de sangre, agregan las firmantes del comentario, Anna Rosenberg, Tiia Ngandu, del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar, citadas por The Lancet.
Fuente: EFE.