Francisco Alvarenga se despidió en la mañana de este jueves de la Comandancia de la Policía Nacional durante el acto de traspaso de mando. Lo reemplazará el comisario Críspulo Sotelo, quien debió llegar de Estados Unidos para asumir el cargo.
El comandante saliente se refirió a las cosas que no tuvo en cuenta durante su función y dejó varios consejos a su sucesor. Al final de su discurso ya se lo notó emocionado y con la voz quebradiza.
Comenzó agradeciendo al ministro del Interior, Francisco de Vargas y al presidente de la República, Horacio Cartes, por la confianza depositada en su persona. También extendió su gratitud a todo el personal que compone la institución policial.
“Me viene muchas cosas en mente en estos momentos; nos trazamos metas con la cúpula que hoy deja esta institución. Creemos que hemos sembrado semillas y huellas de que el porvenir del policía está en camino”, afirmó.
Tampoco dejó de mencionar el escandaloso hecho de corrupción que salió a luz en las últimas semanas, y por cuyo caso está imputado. Lamentó que por culpa de un grupo minúsculo de hombres que no están comprometidos con la institución se tenga que llegar a esta situación.
“En este momento soy el más atacado y vapuleado en todos los sentidos, pero puedo garantizar a todos mi compañeros de que este hombre ha querido hacer bien en todo sentido y voy a demostrar mi inocencia ante la Justicia”, aseguró.
Le sugirió al nuevo comandante Críspulo Sotelo que no solo tenga en cuenta el día a día, los problemas cotidianos y la parte de seguridad sino también la parte administrativa para que en un futuro no le pase lo mismo que a él.
“Nos olvidamos de la parte suprema que es la parte administrativa y en ese orden me voy defraudado porque los hombres que estaban conmigo no fueron leales y no me alertaron de esta situación”, expresó.
Aprovechó para dejar un mensaje a los nuevos colaboradores del comisario Críspulo Sotelo y pidió que sean leales, honestos y cooperen permanentemente con el comandante. “Quiero también agradecer a mi familia que hoy está”, fue lo último que dijo, ya con la voz quebradiza.
Los fiscales Aldo Cantero y Luis Piñánez presentaron en la noche del martes una imputación contra el ahora ex comandante de la Policía, Francisco Alvarenga, su hijo y un director administrativo, por el caso de desvío de combustibles.
El escándalo que ahora hace rodar cabezas comenzó con la investigación al suboficial Osorio y su esposa Ada Liz da Rosa por enriquecimiento ilícito mediante operaciones ilegales del policía desde su puesto en el Departamento de Giraduría.
Por esta causa también fueron imputados, por la supuesta vinculación con el negociado, el comisario Juan Mendoza y los playeros de una estación de servicio, Víctor Ojeda, Derlis González, Gustavo Rodríguez y la esposa del suboficial.