El doctor Ricardo Iramain, jefe del Departamento de Emergencias Pediátricas del Hospital de Clínicas-Medicina UNA, pide a los padres enfatizar en los cuidados de los niños durante esta temporada de bajas temperaturas.
Pero no solo las gripes y los resfríos deben estar en la atención de los progenitores. La recomendación apunta también a que estén atentos a la presencia de virus gastrointestinales que pueden provocar deshidratación e incluso requerir la internación de los menores.
El pediatra recomendó evitar la exposición innecesaria al frío, especialmente durante las primeras horas de la mañana. Por ello sugiere que las instituciones educativas sean más flexibles con los horarios de ingreso en los días de temperaturas más bajas.
“Es importante aclarar que el frío por sí solo no enferma. El problema aparece cuando los niños están desabrigados o cuando permanecen en ambientes cerrados donde circulan virus respiratorios”, aclaró el profesional de la salud.
Conocedor de las consecuencias que puede tener para la salud, Iramain habló también sobre la automedicación, práctica frecuente en esta época del año de parte de muchos padres.
Explicó que la tos es un mecanismo natural de defensa del organismo y que no debe ser eliminada indiscriminadamente con medicamentos.
“Los pediatras buscamos aliviar la tos, no anularla, porque ayuda a expulsar las secreciones. Es una herramienta de defensa muy importante del organismo”, dijo con base en sus conocimientos médicos.
Por otra parte, recordó que los antigripales están contraindicados en menores de dos años. Ello debido al riesgo de toxicidad de algunos de sus componentes. Incluso en niños mayores, recomendó utilizarlos únicamente bajo indicación médica.
Virus gastrointestinales
El jefe de Emergencias Pediátricas de Clínicas alertó también sobre el aumento de cuadros gastrointestinales causados por rotavirus y norovirus, dos virus altamente contagiosos que provocan gastroenteritis aguda, con vómitos y diarreas intensas.
Reveló que muchos padres minimizan los episodios de diarrea durante el invierno porque los niños sienten menos sed. A causa de esa falta de dar importancia al cuadro, aparecen los casos de deshidratación.
“Estamos viendo verdaderas deshidrataciones por diarreas porque los pacientes llegan tarde a la consulta. Nuestro principal desafío es detectar precozmente estos casos para determinar si requieren hidratación oral o incluso suero intravenoso”, comentó.
Insistió en que la hidratación sigue siendo fundamental durante el invierno. Recomendó aumentar la ingesta de agua ante las primeras deposiciones diarreicas y acudir a un centro asistencial si los episodios son repetidos o están acompañados de vómitos.
Resaltó que algunos suplementos, como las vitaminas C y D, el zinc y ciertos probióticos, pueden contribuir al fortalecimiento del sistema inmunológico, siempre bajo orientación profesional.
Iramain pidió a los padres evitar la costumbre de solicitar recomendaciones de medicamentos directamente en las farmacias, sin una evaluación médica previa en los respectivos centros asistenciales.
“Los niños no son adultos pequeños. La elección del medicamento y, sobre todo, de la dosis correcta requiere conocimiento pediátrico. Ante cualquier síntoma respiratorio o gastrointestinal, lo recomendable es consultar con un pediatra”, concluyó Iramain.