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Albañil pinta al óleo a Chiquitunga y anhela pasar su talento a los chicos

Sobrevive colgado de los edificios, sobre andamios, pintando o arreglando paredes. Se dedica a la albañilería, aunque “me considero maestro mayor de obras”, corrige Pedro Rojas, quien además de albañil es artista plástico.

Dibujó al óleo la imagen de la venerable María Felicia Guggiari. Lo hizo movido por dos coincidencias: el día de la beatificación será su cumpleaños y es guaireño al igual que la próxima beata paraguaya.

Trabaja –indica– donde lo llamen: en Ciudad del Este –donde vive con su esposa e hijos–, en Brasil o en Argentina. Precisamente, ahora está en Buenos Aires. Fue a visitar a su madre, quien está internada por diabetes. “Me voy a colgar de este –señala un edificio– para hacer otra vez para mi pasaje”, comenta en su jerga cómo se ingeniará para volver.

Pasatiempo. Su hobby es pintar. Lo hace al óleo y no precisamente para ganarse la vida. Más bien, en sus ratos libres, cuando le llega la inspiración.

De niño vio en las calles –cuenta– cómo unos artistas lo hacían y se sintió atraído por el arte de dar formas a las cosas con tinta sobre lienzo.

Paisajes rurales, costumbristas, retratos e imágenes sacras forman parte de su repertorio. Hace poco terminó uno, con el emblemático rostro de Chiquitunga. A su vuelta de la capital argentina le añadirá a la imagen el ramito de jazmín en el pecho. Pasa que la referencia que bajó de internet –se delata– no tenía ese detalle.

Recién con todo el ruido de la beatificación de la carmelita supo que ella era gua’i, igual que él. Sintió el impulso de retratarla al saber que la primera paraguaya en subir a los altares era de su mismo pago y por el hecho de que la beatificación –el 23 de junio– cumplirá 44 años de edad.

“Va a ser la primera santa paraguaya, creo, y aparte de eso se va a dar justo en el día de mi cumpleaños. Eso me motivó, dije: ‘voy a hacer el cuadro de Chiquitunga y así la voy a tener como santa en mi casa’”, relata y asegura que después de subir sus dibujos a Facebook tiene varios encargos.

Aún no sabe si podrá cumplir los pedidos. Primero: debe ahorrar para comprar más pintura, y segundo: tuvo que viajar para hacerle una visita sorpresa a su madre enferma.

Una asociación de paraguayos en Buenos Aires le invitó a exponer sus trabajos. Un compatriota que reside en Alemania también le tentó a visitar ese país, según comenta.

No lleva en cuenta –dice– la cantidad de pedidos que tiene. Su talento para pintar permanece “en la oscuridad”, admite. Es más conocido como albañil, aunque sus vecinos saben su veta artística porque enseña gratis a los chicos del barrio.

Ansía que haya un sitio –a instancias del Gobierno o de alguna entidad civil– donde pueda enseñar el arte de crear o reproducir imágenes sobre lienzos. “Todos los artistas callejeros tendrían que tener un apoyo del Gobierno. Yo, por ejemplo, me siento capaz de ayudar. A mí me gustaría ayudar a los chicos y a los jóvenes. En Paraguay tenemos mucho talento, solo que no está despierto porque no les ayuda nadie”, afirma al recordar que tuvo una infancia difícil al ser hijo de madre soltera y crecer al lado de su abuela en Colonia Independencia.

“Sé que hay mucho talento en el campo. Siempre pienso en enseñarle a los chicos a pintar”, describe su anhelo que –aprovechando la ocasión– ya le encomendó a Chiquitunga.

Arrancó novena de preparación

El novenario en preparación a la beatificación de la venerable María Felicia de Jesús Sacramentado se inició ayer y culminará en la víspera de la esperada celebración eucarística, que tendrá lugar, el próximo 23 de junio en el estadio del club Cerro Porteño, desde las 16.30. “Dando gracias al Señor por ella, humildemente le pedimos poder abrirnos plenamente a las gracias que él nos regalará en esta ocasión”, divulga la fanpage de Chiquitunga, donde se publicarán a diario los temas de la novena.

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