La abogada Lourdes Rocío Aranda –quien hace años fue asesora jurídica de la Asociación Mutual del Hospital de Clínicas (Amuclin), hoy inexistente– demandó a la enfermera Luciana Bernadet por una deuda falsa, logrando despojarle así de G. 41.163.052.
El caso se inicia en el 2018, cuando Bernadet formaba parte de la aso, de donde los socios retiraban solo víveres y ropas, nunca crédito de dinero. Un 30 de agosto de ese año, la abogada la citó para comentarle sobre una deuda de G. 3.721.000 y ella pagó rápidamente.
A cambio, le dio una constancia de cancelación de deuda, con la promesa de formalizar el finiquito.
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Cinco años después, en el 2023, Luciana se percata de que se empezó a descontar de su sueldo un monto grande, específicamente de G. 1.456.243. Ella ya estaba jubilada para ese entonces.
Averiguó qué pasaba y se encontró con una demanda de Julia Mabel Acosta, a quien ella no conocía, pero era quien en ese momento contaba con los derechos de Amuclin.
La abogada que patrocinó la demanda fue Lourdes Aranda.
El juicio ejecutivo que ya le iniciaron en el 2016 era por la suma total de G. 41.000.000, ante las supuestas deudas de dos falsos pagarés (de G. 4.812.000 y de G. 9.996.203), más moras e intereses y regulación de honorarios.
Notificaciones aparentemente falsas
Las notificaciones durante todo el juicio también son dudosas, ya que los ujieres refirieron haber llegado hasta el trabajo de Luciana Bernadet, siendo que ella en setiembre del 2017 ya se había jubilado en el Hospital de Clínicas.
Casi todas las comunicaciones tienen la misma característica: que al ujier le recibió una compañera, que no quiso identificarse y que se negó a firmar el documento.
El fiscal Piñánez confirmó en su acusación que “las notificaciones recaídas en el expediente civil nunca cumplieron su misión, cual es la de darse por notificado y realizar presentaciones y defenderse en el juicio civil de referencia”.
Incluso, en el expediente obra que una de las personas que recibieron la cédula fue una funcionaria de Clínicas, quien ante la Fiscalía confesó: “Yo nunca recibí ninguna notificación dirigida a Luciana Bernadet Torres, y menos una notificación donde le demandaban a la Sra. Luciana”.
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Ella también dijo por una enfermedad de cáncer de mama, y mal de Parkinson no realizaba atención al público, y se encontraba en una sala donde realizaba esterilización de insumos médicos.
El calvario
Luciana Bernadet sufrió descuentos hasta el mes de agosto del 2025. En total, ya se le descontaron G. 41.163.052, de su jubilación que cobra del Banco Nacional de Fomento (BNF).
Actualmente, se encuentran en trámites los documentos para que se finiquite el juicio en el Juzgado de Justicia Letrada del 2° Turno de Asunción.