Tras más de 25 años de negociaciones, el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea comenzará a regir de forma parcial mañana. Esta aplicación provisional activa principalmente las disposiciones comerciales, mientras la entrada en vigor completa del acuerdo (incluyendo capítulos políticos y de cooperación) aún requiere ratificaciones pendientes, además de la resolución del Tribunal de Justicia de la UE.
El pacto crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, que abarca aproximadamente 700-800 millones de consumidores y representa alrededor del 20% del PIB global. Para Paraguay, que obtuvo un trato especial y diferenciado por su condición de economía pequeña, sin litoral marítimo y de menor ingreso relativo, el convenio incluye cuotas exclusivas y reglas de origen más flexibles.
¿QUÉ CAMBIA? La liberalización es recíproca, pero asimétrica y gradual para reconocer las diferencias entre ambos bloques: La UE eliminará aranceles sobre el 93% de sus importaciones provenientes del Mercosur en un plazo máximo de 10 años y el Mercosur dispondrá de hasta 15 años para desgravar el 90% de sus importaciones desde la UE.
En el caso de Paraguay, se consolida la liberalización inmediata de cerca de 5.000 productos que ya gozaban de preferencias bajo el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP+).
CUOTAS. El pacto establece cuotas con aranceles reducidos o nulos para productos claves del Mercosur, entre los más relevantes destacan, carne vacuna. La cuota Hilton (cortes premium) pasa de un arancel del 20% a 0% de forma inmediata. Además, se crea una nueva cuota regional de 99.000 toneladas-carcasa (aprox. 55.450 ton. frescas y 44.550 ton. congeladas) con arancel preferencial del 7,5%, que se reducirá gradualmente en 5 años. Paraguay actualmente tiene asignadas 1.000 ton. dentro de la Hilton; mientras que la carne de pollo: Cuota de 180.000 toneladas-carcasa con reducción del arancel promedio (15,4%) hasta 0% en 5 años, y la carne porcina: Cuota de 25.000 ton. con arancel de 83 euros por tonelada (frente al 20% actual).
Por otro lado, el azúcar orgánica el país cuenta con una cuota exclusiva de 10.000 ton. anuales con arancel 0%; luego en el caso del biodiésel: Cuota exclusiva para Paraguay de 50.000 toneladas sin aranceles, y otros productos con cuotas relevantes: Etanol (650.000 ton.), arroz, maíz, miel, leche en polvo, quesos, almidón de mandioca y huevos, con periodos de desgravación de 5 a 10 años que en su mayoría convergen a 0%. Además, Paraguay también obtuvo una cuota adicional exclusiva de 1.500 ton. para carne porcina y mayor flexibilidad en reglas de origen para autopartes.
HUB REGIONAL. El acuerdo ofrece condiciones que podrían favorecer el ensamblaje y la industria de autopartes en el país. Paraguay logró un régimen de origen más flexible durante los primeros 4-8 años podrá usar hasta el 55% de componentes extrarregionales (5 puntos porcentuales más que el resto del Mercosur) en 17 subpartidas de autopartes. Esto facilita el ensamblaje de vehículos o componentes utilizando piezas de terceros países.
Además, la reducción gradual de aranceles sobre bienes de capital e insumos industriales europeos abarataría la modernización de plantas. Sin embargo, para consolidarse como hub regional, Paraguay deberá invertir en tecnificación, cumplir estrictamente las reglas de origen, digitalizar procesos y elevar estándares de calidad y sostenibilidad.
DISTRIBUCIÓN. Daniel Burt, gerente general de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), explicó a ÚH que el pacto representa una oportunidad para aumentar la competitividad de los alimentos paraguayos, en particular los productos cárnicos, en uno de los mercados más exigentes del mundo. “Hoy eso estaba históricamente limitado por cuestiones arancelarias, por cuotas o cupos, por requisitos ambientales y por especificaciones técnicas, especialmente en el caso de la carne de cierto tipo de ganado. Este acuerdo elimina una de las principales barreras arancelarias, lo que nos permitirá vender con mayor libertad y protagonismo en Europa”, señaló Burt.
El principal interés del sector radica en las cuotas de acceso preferencial que el pacto otorga a los productos del Mercosur. Burt enfatizó la necesidad de que los países miembros lleguen a un acuerdo interno para distribuir esas cuotas de manera justa y equitativa, respetando el principio de igualdad entre los socios del bloque. “Paraguay no ha tenido en su historia muchos acuerdos bilaterales que le permitieran explotar todo su potencial. Cuando se dan este tipo de acuerdos en el marco del Mercosur, consideramos que sí merece una parte equitativa de la distribución de estas cuotas”, afirmó.
El gerente indicó que el país aspira a alcanzar el 25% que le correspondería como Estado parte del Mercosur, aunque reconoció que en algunos productos aún no se cuenta con el volumen suficiente o las habilitaciones sanitarias necesarias. El acuerdo contempla un periodo de implementación progresiva de cinco años, lo que da margen para ir ganando capacidad.
A pesar del optimismo, Burt expresó preocupación por las posibles tensiones en las negociaciones internas dentro del Mercosur que podrían limitar la capacidad de Paraguay para aprovechar la nueva oportunidad. “Estamos trabajando de cerca con la Cancillería, que está haciendo un excelente trabajo. Estamos esperanzados de que podamos llegar a un acuerdo para que todos los países puedan beneficiarse de igual manera”, señaló.
- “(Se) elimina una de las principales barreras arancelarias, lo que nos permitirá vender con mayor libertad”. Daniel Burt, gerente general.
Capeco alerta sobre barreras operativas
El acuerdo entrará en vigencia de forma provisional desde mañana, pero sus beneficios para el sector de la soja y sus derivados serán limitados, según evaluó el Ing. Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Pastore explicó que la soja en grano y la harina de soja ya ingresaban a la UE sin aranceles antes del pacto, por lo que en estos rubros “realmente no cambia mucho la historia”. En cambio, sí se abren oportunidades en otros productos del complejo sojero, como el aceite de soja y el biodiésel. Para el maíz, el acuerdo habilita una cuota de acceso, aunque de tamaño reducido, cuya distribución entre los países del Mercosur aún está en negociación.
“Para nosotros el acuerdo no fue perfecto, pero incorporó los puntos que solicitamos a la Cancillería”, señaló. Sin embargo, advirtió sobre las dificultades que surgen por fuera del pacto.
Una es la posible aplicación de criterios ambientales europeos al biodiésel elaborado a partir de soja, basados en el concepto de cambio indirecto de uso de suelo, al que calificó como “un concepto que no tiene un fundamento científico” y que “apareció de un momento para otro”.
“Implica retos como la adaptación a normas”
Sebastián Lobos Ibarra, abogado especializado en asesoría para inversiones extranjeras, explicó a ÚH los alcances del convenio y su impacto en el país. “El acuerdo representa una apertura comercial sin precedentes para Paraguay, con acceso preferencial a uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo”, señaló Lobos.
Según el especialista, para el país esto implica la posibilidad de diversificar sus exportaciones, atraer inversión extranjera y elevar los estándares productivos. Sin embargo, también conlleva desafíos relevantes. “Implica la adaptación a normativas europeas más estrictas en materia sanitaria, ambiental y de calidad”, detalló.
Las expectativas deben manejarse con cautela, según el abogado. “Los impactos no serán inmediatos incluso después de su eventual aprobación, ya que su implementación será gradual”, indicó.
“No obstante, el éxito dependerá de la capacidad del país para acompañar el acuerdo con políticas públicas adecuadas, mejoras en infraestructura y fortalecimiento institucional”, advirtió Lobos. Sin embargo, subrayó que tanto su concreción como los beneficios reales dependerán de la aprobación definitiva en Europa y, sobre todo, de la preparación interna del país.
Advierten que el éxito depende de una reconversión industrial
El abogado y experto en inversión extranjera Oscar Mersan De Gásperi analizó en conversación con Última Hora los alcances del pacto y sus implicancias específicas para Paraguay.
Según Mersan, para el país el acuerdo va más allá de la simple reducción o eliminación de aranceles. “Representa una herramienta estratégica de desarrollo industrial”, explicó. Gracias al principio de Trato Especial y Diferenciado, Paraguay obtiene ventajas asimétricas que no tienen Brasil ni Argentina, lo que podría consolidar su posición como plataforma competitiva en la región.
El experto destacó que el acuerdo aumenta el atractivo de Paraguay para la Inversión Extranjera Directa (IED). A través de las reglas de acumulación de origen, las empresas podrán importar insumos del Mercosur, procesarlos en el país bajo regímenes como la maquila o la Ley 60/90, y reexportarlos a Europa con arancel cero.
Desde el primer día de vigencia, algunos sectores paraguayos tendrán acceso preferencial al mercado europeo. Entre los ganadores inmediatos figuran la azúcar orgánica, la carne bovina, el arroz y la agroindustria en general (aceites y cueros), que lograrán acceso inmediato o cuotas preferenciales, eliminando barreras históricas.
Al mismo tiempo, Paraguay consiguió proteger sectores sensibles de su economía interna. A diferencia de sus socios mayores, el país mantuvo la protección sobre las compras públicas (obras del Estado) y la reserva de carga en el transporte fluvial.
Mersan advirtió que la apertura también trae retos importantes a mediano y largo plazo. Aunque los plazos de desgravación arancelaria son graduales –en algunos casos de hasta 15 años–, la industria nacional deberá reconvertirse para competir.
Sectores como el farmacéutico enfrentarán la competencia de empresas europeas con mayor eficiencia tecnológica, mientras que el lácteo deberá medirse con productores que reciben subsidios agrícolas en la Unión Europea.
Identifican desafíos ambientales que podrían limitar el acceso
El pacto comercial entrará en aplicación provisional mañana. Para Paraguay, representa una oportunidad de acceso a un mercado exigente en biocombustibles, aunque también plantea desafíos técnicos significativos, según evaluó Massimiliano Corsi, presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (Biocap).
El principal obstáculo identificado no radica en los cupos asignados –Paraguay cuenta con una cuota de 50.000 toneladas anuales de biodiésel–, sino en la clasificación de la soja paraguaya como “High ILUC” (alto riesgo de cambio indirecto del uso de la tierra). Esta categoría implica que la Unión Europea considera que su producción podría estar indirectamente asociada a la expansión de la frontera agrícola.
Corsi explicó que esta clasificación se basa en datos globales de Faostat que, según el sector, no reflejan la realidad productiva del país.
Además, señaló una inconsistencia metodológica, mientras que para otros países se utilizaron datos nacionales, para Paraguay se aplicaron fuentes globales, lo que genera una desventaja competitiva que el país busca corregir.
El presidente afirmó que Paraguay cuenta con fundamentos técnicos para solicitar una revisión de esta clasificación, utilizando mecanismos previstos en la normativa europea, como el Reglamento 807. Para ello, se respaldará la posición con datos oficiales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y del Instituto Forestal Nacional (Infona).
En paralelo, el sector evalúa la certificación “Low ILUC” (bajo riesgo de cambio indirecto del uso de la tierra), que permitiría demostrar la sostenibilidad de la producción. Corsi enfatizó la necesidad de un enfoque integral, ya que cultivos como la soja y el maíz forman parte de un mismo sistema productivo. “El pacto abre oportunidades, pero dependerá de corregir las asimetrías técnicas como la clasificación ILUC y lograr una posición coordinada dentro del Mercosur”, concluyó.
- 700 millones de consumidores abarcará el acuerdo comercial, con lo que se abre un mercado potencial enorme.
- 17 de enero de 2026 fue firmado el acuerdo histórico en Asunción, tras más 25 años de negociaciones.
- 93 por ciento de aranceles eliminará la UE a las importaciones de productos provenientes del Mercosur.