El presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) reveló los pormenores de la rescisión contractual con la firma británica de hidrógeno verde. Pese a que la empresa llegó a ofrecer hasta USD 37 por MWh, pretendía un acuerdo a 15 años para blindarse ante eventuales ajustes tarifarios de la estatal.
La salida del escenario nacional del megaproyecto de hidrógeno verde promovido por la firma británica Atome no respondió a desacuerdos de fondo sobre el valor económico de la energía, sino a la intención de la empresa de eludir los mecanismos institucionales de actualización tarifaria de la administración eléctrica.
En una entrevista exclusiva concedida al diario Última Hora, el presidente de la institución estatal, Miguel Báez, detalló las interioridades de las negociaciones y analizó los desafíos institucionales del sector eléctrico paraguayo.
Según explicó el alto funcionario, la relación contractual se inició en el año 2022 bajo la administración anterior, mediante la firma de un acuerdo por 145 megavatios de potencia regido por los términos del Pliego 21 de la ANDE. A lo largo del proceso, la empresa fue evaluando y reestructurando su proyecto técnico mediante adendas contempladas en el contrato inicial. Sin embargo, en forma reciente, la firma resolvió solicitar de manera unilateral la rescisión total del compromiso.
El Pliego 21. El titular de la ANDE enfatizó que la entidad estatal acompañó de forma permanente el desarrollo del emprendimiento dentro de su política institucional de transformar la energía paraguaya en empleo, industrias e inversiones. Aclaró que la desvinculación no obedeció a conflictos operativos ni a falta de flexibilidad por parte de la estatal, sino a una decisión corporativa ligada a los plazos y a la estructura contractual que pretendía la compañía extranjera.
“Con Atome no tuvimos ningún inconveniente. Ellos firmaron un contrato con la ANDE en 2022 por 10 años, donde se establecía 145 megavatios de potencia y la tarifa era la del Pliego 21. En aquel entonces estaba aproximadamente en 30 dólares el megavatio; hoy día ese pliego se fue a 35 dólares el megavatio o 36 dólares el megavatio por el cambio del dólar”, precisó el presidente de la entidad.
Báez reveló que en las últimas tratativas, la empresa privada llegó a presentar propuestas que se aproximaban de forma considerable a las pretensiones económicas de la estatal. La firma planteó elevar el canon a 35 dólares el megavatio durante los primeros cinco años de producción, con un escalonamiento posterior a 37 dólares el megavatio, para luego acoplarse a la tarifa industrial vigente.
“A nosotros nos parecía interesante la propuesta, pero ellos querían salir del Pliego 21. Querían ir a un contrato de largo plazo, un PPA a 15 años. El Pliego 21 es un pliego que cuando la ANDE venga a actualizar su tarifa, ellos tienen que aceptar el cambio, y ese riesgo ellos no querían correr”, argumentó Báez. De esta manera, el punto central de traba radicó en que la firma buscaba congelar los precios por tres lustros, quedando exenta de eventuales reajustes tarifarios que la ANDE pudiera disponer en el futuro para el sector industrial.
Al no cerrar los plazos internos de la compañía para la toma de decisiones, Atome optó por rescindir el contrato. No obstante, Báez aclaró que los 145 megavatios continúan disponibles dentro de la infraestructura eléctrica nacional y que la estatal mantiene las puertas abiertas para futuras propuestas. “Esto no quiere decir que se les cerró la puerta. Ellos decidieron cerrar este contrato en específico, pero nada les impide volver a buscar otro tipo de acuerdo”, acotó.
Al mercado brasileño. En otro tramo de la conversación, el titular de la estatal abordó los planes de comercialización internacional de la producción generada en la Central Hidroeléctrica Acaray hacia el mercado del país vecino.
El presidente de la ANDE confirmó que la institución mantiene un contrato firmado con una firma comercializadora para exportar la energía de Acaray a través del nodo de la Itaipú Binacional. “A nosotros nos reinteresa entrar a ver, hacer un proyecto piloto para operar con el mercado eléctrico brasileño. Nosotros tenemos un contrato firmado con una empresa para exportar la energía de la central Acaray a través del nodo de Itaipú. Ese está vigente”, aseveró.
No obstante, explicó que el factor determinante para el inicio efectivo de los despachos es la acentuada volatilidad que registra la tarifa en el territorio brasileño. “El mercado eléctrico brasileño es muy fluctuante; el precio de la energía un día está alto y otro día está barato, es muy fluctuante. Pero nosotros tenemos un contrato abierto con ellos y estamos para iniciar la operación cuando ellos decidan comprarnos, estaríamos en condiciones de venderle la energía de la central Acaray”, remarcó el titular del ente.
- 145 MW de reserva de potencia es lo que planteó Atome en su acuerdo con la ANDE, con carga estimada entre el 95 y el 100%.
- 36 millones de dólares al año es lo que generaría Atome para la ANDE, y unos 1.000 millones de dólares en su vida útil (25 años).
Ministerio de Energía y regulador
Consultado sobre las reformas estructurales que requiere el sistema energético nacional, Báez fue enfático al señalar la urgencia de actualizar el marco legal e institucional del país. Sostuvo que resulta inviable pretender atraer inversiones de vanguardia operando con una normativa de 1964.
“La ANDE hoy día opera en la era de la inteligencia artificial con una carta orgánica concedida cuando el mundo estaba discutiendo entrar a la era digital, que era los años 60. Yo creo que modernizar nuestra carta orgánica es urgente, no es ni siquiera una opción, es una necesidad estratégica para el Paraguay”, aseveró. En ese marco, respaldó plenamente la creación de un Ministerio de Energía que asuma la conducción política y estratégica del sector en su conjunto, superando la visión limitada a la gestión eléctrica. “Hay que entender que el Ministerio de Energía no es Ministerio de Energía Eléctrica, es Ministerio de Energía. El que va a definir todo lo referente a energía, define por ejemplo de dónde vamos a comprar combustible, qué tipo de combustible vamos a consumir, si vamos a usar etanol, qué hacer con la biomasa. Hay demasiadas cosas que parece que hay una laguna legal en el sector energético”, explicó.
Respecto a la implementación de un Ente Regulador de Energía, consideró que su puesta en marcha dependerá del avance en la reestructuración del mercado. “El ente regulador ya el Ministerio va a ir evaluando dependiendo de cómo se va reestructurando el sector eléctrico. Si aparecen terceros generando, aparecen actores diferentes que necesitan un árbitro, ahí sí se justifica”, concluyó.
Presidente: “Hoy no tenemos el marco jurídico”
El presidente de la República, Santiago Peña, fue consultado ayer en charla con representantes de los medios de prensa sobre la situación que envuelve a la ANDE y Atome, afirmando que no existe el marco jurídico ideal para la inversión de la empresa.
“El proyecto Atome, ustedes saben, esto lleva muchos años. Estas conversaciones iniciaron ya en el gobierno pasado. Y por supuesto que siempre hay la expectativa. Es un proyecto que tiene muchos beneficios, el hidrógeno verde, el fertilizante verde, o sea, es una inversión de más de 600 millones de dólares, pero una inversión que se sostiene sobre unas condiciones en materia de tarifa y de ajuste de esas tarifas en largo plazo”, empezó recordando el jefe de Estado.
“La realidad es que hoy no tenemos el marco jurídico. No existe ese marco jurídico. Por eso nosotros llevamos esta discusión a tratar de resolver cuál es el fondo de la cuestión. Y el fondo es que un país que tiene una riqueza tan grande en energía como tiene Paraguay, sabiendo que hoy la energía es probablemente uno de los activos más importantes para la nueva revolución tecnológica, la inteligencia artificial o la superinteligencia, requiere una estructura institucional mucho más sólida”, agregó el mandatario.
Al mismo tiempo, Peña adelantó que es posible un nuevo contrato con la multinacional británica. “Claro, por supuesto”, afirmó, añadiendo que buscaron un marco a través de los dos polémicos decretos que regulaban las condiciones para industrias convergentes, donde se incluye Atome, pero ambos fueron “poco debatidos, poco comprendidos y muy cuestionados”. “Y finalmente, yo tomé la decisión de, si es un tema controversial, dejémoslo de lado, discutámoslo más”, contó.