Raúl Ramírez Bogado
@Raulramirezpy
El ministro de la Corte Eugenio Jiménez Rolón, ex miembro del Consejo de la Magistratura, critica la elección de algunas ternas, el actual sistema de selección que lo hace una agencia de trabajo. También habla de los exámenes a abogados.
–¿Cómo toma la Corte el tema de los títulos falsos?
–Es un tema que tiene varias aristas. Una son los títulos falsos, pero otra son los títulos válidos carentes de sustancia, si así podemos llamarle. Es decir, títulos que acreditan la preparación académica de alguien que obtuvo el título de abogado, pero que en su actuación profesional parecería que no tiene ningún título. Espero explicarme. Entonces, ambas situaciones son de mucha preocupación para la Corte. Yo, a pedido del Dr. Martínez Simón cuando ejerció la presidencia en el 2020, había dirigido el examen para el otorgamiento de registros notariales y fueron exámenes muy difíciles, muy exigentes. Tanto es así que la única crítica que recibimos fue esa. Que fueron muy exigentes. Entonces dije, pero caramba, ¿cómo es posible que a los escribanos se les exija tanto? Está bien que se les exija, pero ¿por qué no a los abogados? Porque los escribanos también tienen títulos universitarios y deben rendir ante la Corte para obtener el registro notarial.
–¿Por qué esa diferencia?
–Porque las leyes respectivas establecen eso. Entonces, mi opinión es que debe también haber una ley que establezca lo propio para los abogados. Y lo propuse esa vez en la Corte, creo que hace tres años, y tuve el apoyo del Dr. Alberto Martínez Simón. Eso me llevó a trabajar en un proyecto de ley que presenté al pleno. Después del examen de cada gabinete y de algunas sugerencias que incorporamos, se aprobó en el pleno y se remitió al Congreso. No tengo noticias de que haya sido estudiado, pero creo que teníamos razón cuando nos preocupaba esa situación y nos llevó a preparar ese proyecto de ley. Creo que ahora está más confirmado todavía.
–Hubo reuniones en la Corte sobre exigir más para la habilitación de matrícula.
–Ya aquella vez hubo opiniones divididas. Porque yo sostenía y sostengo hasta ahora que tiene que ser objeto de una ley. Porque desde el momento que implica una limitación a alguien que obtuvo un título universitario –porque finalmente son universidades reconocidas legalmente–, si ese título le confiere derechos por ley, solo por ley se puede limitarlos. Entonces, considero que tiene que ser por una ley. Soy consciente de que en la propia Corte hay opiniones sobre la posibilidad de una acordada, pero no comparto.
–Otros que dicen que no es competencia de la Corte.
–Lo que ocurre es que es la Corte Suprema la que otorga las matrículas habilitantes para el ejercicio profesional. Entonces, es responsabilidad de la Corte todo lo vinculado con el otorgamiento de las matrículas. Con ese criterio, tampoco sería competencia de la Corte tomar exámenes para otorgar los registros notariales.
–En algunos países, los colegios de abogados dan matrículas. ¿Podría servir acá?
–Serviría mucho. Por eso quería aclarar que la propuesta de que la Corte sea la que tome exámenes para habilitar el ejercicio profesional es de carácter provisional. Es decir, hasta que haya la colegiación obligatoria. Creo que ahora hay otra vez un movimiento gremial de abogados que está intensificando el pedido de la ley de la colegiación obligatoria. En ese caso, será responsabilidad de los colegios de abogados, que no hay que confundir con los que tenemos ahora, que son entidades jerárquicas, asociaciones privadas. En cambio, un colegio de abogados es de carácter público. Es de derecho público.
–El ministro Martínez Simón habló de modificar el reglamento del Consejo de la Magistratura.
–Es un proyecto muy interesante, porque lo que hace es habilitar concursos permanentes en el sentido de que no hace falta esperar el llamado para llenar una vacancia para habilitar concursos particulares para cada vacancia. Y lo que va a resultar de ese concurso permanente es una lista de postulantes de candidatos a cargos con sus respectivos méritos, de manera que una vez que la Corte comunique al Consejo la necesidad de llenar un cargo, probablemente no será necesario más que un mes para poder tener ya al nuevo titular de ese cargo. Entonces, eso puede revolucionar el sistema de selección de magistrados, razón por la cual insistí tanto. Recuerdo que mi última intervención en el Consejo de la Magistratura, donde se cumplió el segundo periodo que yo podía estar, lo último que dije es: “No se olviden del cambio de reglamento”. Porque estoy convencido, así como estamos todos los ministros, que ese es un cambio fundamental. Se eliminaría el sistema actual que se basa en edictos y en llamados particulares por cargos. Uno se postula para un cargo hasta que haya vacantes en ese fuero. Con el actual reglamento, este sistema, los postulantes se presentan para 10 o 15 posibilidades de nombramientos, lo cual ya le saca seriedad al postulante. Porque quiere decir que cualquier cosa quiere. Y, por otro lado, eso es como convertir al Consejo de la Magistratura en una agencia de trabajo. Porque el que se presenta para cualquier cargo es porque no tiene ninguna especialidad y probablemente no tengamos la posibilidad de que sea un especialista en ninguno de los cargos a los cuales se postula.
–¿Cómo ve el Consejo de la Magistratura?
–Bueno, yo tengo que dividir el aspecto de relacionamiento personal con los miembros del Consejo que siempre fue muy bueno, y lo que es la visión desde el punto de vista institucional de lo que tiene que ser el Consejo de la Magistratura. Y ahí tenemos profundas diferencias. Creo que cualquiera que haya seguido las transmisiones de las sesiones habrá visto que normalmente existe una unanimidad casi invariable en prácticamente todos los miembros. Yo era el único que hacía propuestas diferentes. Y bueno, por lo menos lo hacía con la conciencia tranquila de que seleccionaba al mejor. Recuerdo que trabajaba los sábados y domingos para ver los méritos y las aptitudes de cada postulante. Y bueno, yo no coincidía generalmente, por lo menos en un 90% de los casos con mis colegas. Pero reitero, en cuanto al relacionamiento personal siempre fue muy bueno. La diferencia fundamental y profunda estaba en la visión de lo que debe ser el Consejo y de los criterios que se deben tener para seleccionar a los postulantes para las ternas. Y es un tema para mí demasiado importante porque hasta ahora a veces nos llega a la Corte una terna en la que no sabemos qué hacer. Porque a veces son ternas en la que si uno debería elegir, no elegiría a ninguno. Tenemos que elegir, pero digo que si uno podría tener la libertad, lo que debería hacerse es devolver la terna porque evidentemente está conformada por gente que no está a la altura de los requerimientos para esos cargos.
–Hace poco se dijo que los políticos daban los candidatos. ¿Eso usted vio ahí?
–No, obviamente no vi, porque esas cosas no se ven. En mi caso, por alguna razón, yo no recibía llamados de nadie. Es decir, a mí nadie me llamaba. Pero, evidentemente, esa coincidencia casi total y completa en todos los demás miembros es llamativa.
–¿Entonces, no pueden devolver la terna?
–No, no se puede. Tenemos que hacer un trabajo de selección para elegir el menor de los males.
–¿Y lo de ver doctorados?
–Sí, eso ya tiene que ver con la acreditación de méritos académicos de los postulantes. Y, sin duda que siempre va a ser muy sano poder tener la mayor cantidad de datos posibles respecto de la acreditación de los méritos de cada postulante.
–¿Pero, en teoría, eso ya lo hizo el Consejo?
–Claro, y ya que estoy refiriéndome al Consejo, que sea un poco más exigente en el análisis. Ahora hay que destacar una cuestión positiva, cuando se informó, yo todavía estaba ahí, sobre la eventual existencia de fraude en la presentación de títulos de méritos, el Consejo decidió hacer la denuncia correspondiente y eso está muy bien. Eso habla bien del Consejo. Entonces, ahora estamos viendo el resultado de esa denuncia.
Eugenio Jiménez R.
Es ministro de la Corte Suprema desde el 2018. Presidió el Máximo Tribunal en el 2019. Es miembro de la Sala Civil, y ejerció durante dos periodos como representante de la Corte ante el Consejo de la Magistratura. Es superintendente de las circunscripciones de Central y Concepción.
- “A veces son ternas en las que, si uno debería elegir, no elegiría a ninguno. Tenemos que elegir, pero digo que si uno podría tener la libertad, lo que debería hacerse es devolver la terna”.