En el municipio más extenso de Paraguay, ubicado en el Departamento de Boquerón, a más de 500 km de Asunción, ayer 37 parejas se juraron amor eterno en el marco de una emotiva ceremonia religiosa, encabezada por el padre Óscar Vera. El esperado matrimonio comunitario, realizado por primera vez en la zona conocida como el corazón del Chaco por su posición central en la región, se realizó en el marco del programa Sagrada Familia, de la Fundación Santa Librada.
Con esta boda, asciende a 7.388 el número de parejas que recibieron la bendición matrimonial en el marco de esta iniciativa, cuyos responsables trabajan durante meses, junto con la comunidad parroquial, en la preparación de los contrayentes.
Pese a la distancia y el clima, la emoción fue el común denominador en la ceremonia, donde se vieron lágrimas de emoción, no solo de las parejas, sino también de sus hijos, familiares y amigos, que los acompañaron en este momento tan especial y tan largamente esperado por muchas familias.
“Hoy jueves 22 de octubre es un día especial aquí porque celebramos el sacramento de matrimonio de 37 parejas en la parroquia Santa María, de Mariscal Estigarribia. Estas familias vienen de distintos sitios, unas parejas son de aquí del centro, otras vienen de la comunidad guaraní de Santa Teresita y otras parejas provienen de la comunidad guaraní Machareti”, dijo emocionado el sacerdote, al destacar que este acontecimiento se realiza por primera vez en el Chaco, en el Vicariato Apostólico del Pilcomayo.
“El hecho en sí cobra mucha importancia; en primer lugar, porque es una expresión de fe y de comunión. El sacramento del matrimonio en sí mismo refleja la unión entre Cristo y la Iglesia y otorga una gracia especial a los esposos para vivir la unión conyugal, para que juntos puedan realizarse y ser felices en el matrimonio”, dijo Óscar Vera.
“En segundo lugar, esta celebración cobra importancia porque esta comunidad parroquial de Mariscal Estigarribia recibe a muchas familias, muchas parejas que se prepararon para este momento, para que hoy puedan acercarse a recibir la bendición de Dios en el sacramento del matrimonio. Por otro lado, esta celebración hizo posible que ellos puedan hacer un camino juntos, porque vinieron preparándose de encuentro en encuentro, dentro de todas las dificultades propias de cada pareja y del mismo lugar, como, por ejemplo, lo que implica la distancia. Aquí hay parejas que vienen de una comunidad que queda a 50 kilómetros de la parroquia y eso implica muchísimo esfuerzo para que ellos puedan perseverar y llegar hasta hoy”.
El religioso enfatizó en que esta celebración es un motivo de gozo muy grande para muchas familias chaqueñas y para toda la comunidad parroquial, “además es un compromiso, un compromiso de ellos, especialmente de las parejas, para vivir y testimoniar la fe dentro de la familia”, dijo al tiempo de agradecer a la Fundación Santa Librada “por el acompañamiento y por facilitar la realización de esta boda comunitaria”.
Un día para el recuerdo. Las novias lucieron hermosas, con sus blancos vestidos, tocados, velos y ramos, todas delicadamente maquilladas y peinadas; mientras que ellos no se quedaron atrás con sus impecables trajes oscuros. Se vieron parejas muy sonrientes, aunque otras fueron superadas por la emoción.
En la víspera, se observaron parejas de todas las edades, con historias marcadas por el amor y el compañerismo, pues muchas de ellas vivieron experiencias buenas y malas que superaron juntos, en especial las parejas que llevan muchos años de convivencia, como el caso de Carlos Rojas y Yeni Riveros, que tienen 31 años de casados, y el de Antonio Mauro y Rossana Cruz, que llevan 24 años juntos.
“Primera vez que llegamos a Mariscal Estigarribia y muchas comunidades indígenas participarán”, señaló emocionada Laura Olmedo, gerente de Proyectos de la Fundación Santa Librada, al tiempo de agregar que el casamiento comunitario representa una responsabilidad social que permite fortalecer los lazos familiares y cristianos.
“Quedan seis bodas antes de cerrar el año”, comentó Olmedo, quien a lo largo de los años pudo observar que si bien las historias con mucha experiencia abundan en las bodas comunitarias, cada vez son más las parejas jóvenes que deciden sacramentar su relación.
El programa Sagrada Familia impulsa iniciativas en distintos puntos del país con el objetivo de promover la unión familiar, la fe y la inclusión social. Su propósito es ayudar a las parejas que deciden casarse, por lo que cubre todos los gastos desde las alianzas, vestidos, trajes, entre otros, lo que facilita dar el paso anhelado a muchas parejas, que no lo hacen por el costo que representa una boda.
- 7.388 parejas ya recibieron la bendición matrimonial a través del programa Sagrada Familia.
“Necesidad de recibir la bendición de Dios”
Tras más de tres décadas de convivencia, Carlos Rojas y Yeni Riveros decidieron dar el gran paso, y lo hicieron ayer en su comunidad.
“Con mi marido Carlos hace 31 años que ya somos pareja, prácticamente al año que nos conocimos nos unimos”, cuenta emocionada la mujer. El matrimonio tiene cinco hijos: cuatro nenas y un varón, “tres ya mayores, una adolescente y ahora mi varón de ocho años”.
“Decidimos contraer nupcias porque nos vimos en la necesidad de recibir la bendición de Dios porque nos dimos cuenta de que Él siempre estuvo con nosotros, por tener los hijos que tenemos, que son lo más grande y lo más sagrado que Dios nos envió”, dijo emocionada la mujer al agregar que “después de 31 años nos decidimos aprovechando que la Fundación Santa Librada nos ayudó”.