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Mundo
martes 30 de agosto de 2016, 13:50

Excapitán del Concordia sabía que había gente en crucero cuando lo abandonó

El Tribunal de Apelación de Florencia considera que el italiano Francesco Schettino, condenado el pasado mayo a 16 años de prisión por el naufragio del "Costa Concordia" en 2012, sabía que había gente a bordo del crucero cuando lo abandonó deliberadamente para salvarse.
EFE

Así se pudo leer hoy en las motivaciones que el tribunal ha hecho públicas y que llevaron el pasado mayo a dictar la condena de 16 años de prisión para el excapitán de la embarcación, informaron los medios locales.

El Tribunal de Apelación, además, señaló que Schettino se desvió conscientemente de la ruta establecida para acercarse a la isla del Giglio, donde la nave encalló, siguiendo "un camino que no había sido comunicado a nadie".

Los jueces subrayan que Schettino tenía intención de "navegar según su instinto marinero lo más cerca posible de la isla, confiando en su habilidad" en el mar.

Afirman que "cuando saltó del crucero para salvarse" Schettino "era consciente de que diversas personas se encontraban" todavía a bordo del "Costa Concordia" o "cuanto menos, tenía serias dudas en este sentido y decidió aún así alejarse de forma definitiva del 'Concordia'".

El pasado 31 de mayo, el Tribunal de Apelación de Florencia confirmó la condena de 16 años de prisión por el naufragio del "Costa Concordia" al entonces capitán del crucero, Francesco Schettino, quien había recurrido su sentencia en primer grado.

Schettino fue condenado el 11 de febrero de 2015 a 16 años de reclusión, acusado de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión.

El naufragio del "Costa Concordia" tuvo lugar el 13 de enero de 2012 frente a las costas de la isla toscana del Giglio (centro), un suceso que causó la muerte a 32 de los 4.229 pasajeros que iban a bordo de la nave.

Los restos de la nave permanecieron durante dos años varados ante la isla e Italia tuvo que poner en marcha un faraónico sistema de enderezamiento, reflote y traslado hacia Génova (noroeste), donde actualmente está siendo desguazada.

En las labores de reflote perdió la vida un submarinista español en febrero de 2014.