19 mar. 2024

El automóvil verde arranca en China

Una población cada vez más preocupada por la contaminación atmosférica y una generosa política de ayudas oficiales han sentado las bases para que los automóviles ecológicos (híbridos, eléctricos y de pila de combustible) arranquen en China.

Detalle del depósito de un coche eléctrico durante su presentación en Hong Kong (China). EFE/Archivo

Detalle del depósito de un coche eléctrico durante su presentación en Hong Kong (China). EFE/Archivo

EFE

Las ventas de los también llamados vehículos “de nueva energía” en el gigante asiático se dispararon un 53 % en 2016 con respecto a 2015 y ascendieron hasta las 507.000 unidades, según la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China, la patronal del motor local.

“Este impresionante crecimiento hace al mercado de vehículos de nueva energía de China el mayor del mundo y lo seguirá siendo en el futuro”, afirma el presidente y consejero delegado del Grupo Volkswagen en China, Jochem Heizmann, en declaraciones a Efe.

La movilidad verde cotiza al alza en la segunda economía mundial y cada vez atrae a más marcas, porque interesa a más consumidores.

“Creemos que los vehículos de nueva energía no encuentran en otros países los niveles de aceptación que tienen en China tanto por parte de los consumidores como del Gobierno”, señalan a Efe fuentes del fabricante chino BYD, líder de ventas de vehículos híbridos y eléctricos en el país.

Sólo en 2015, el Ejecutivo chino destinó 33.400 millones de yuanes (unos 4.900 millones de dólares, 4.600 millones de euros) a subsidios para estimular el desarrollo de los automóviles ecológicos.

El Ministerio de Industria planea mantener su programa de apoyo al menos hasta 2020, si bien tiene previsto endurecer los requisitos tras los casos de fraude destapados en septiembre del año pasado, cuando se descubrió que varias empresas manipularon sus datos para recibir más subsidios.

En este sentido, Pekín elevará el “umbral técnico” para conseguir las ayudas y cambiará el vigente sistema de adjudicación previa por la retroactiva, con vistas a ir retirándolas progresivamente.

A pesar de que los expertos esperan que el auge de ventas y la formación de economías de escala garanticen la viabilidad del sector, muchos ven como inevitable que a medida que se retiren los subsidios cierren o se reestructuren algunas de las empresas que han proliferado en los últimos años.

De cara a los consumidores, en todo caso, ni los incentivos económicos son el único reclamo ni su desaparición el mayor obstáculo.

“Compré un coche eléctrico por tres razones: necesitaba un vehículo, era muy difícil sacar una matrícula para los normales y quería experimentar las nuevas tecnologías”, explica a Efe un residente en Pekín que el año pasado adquirió un automóvil “verde”.

“Es más respetuoso con el medio ambiente porque emite menos gases contaminantes y casi no produce ruido, pero tiene el inconveniente de que no se pueden hacer más de 300 kilómetros y menos todavía en invierno con la calefacción. Además, es difícil de cargar porque hay que instalar un aparato debajo de casa”, añade este comprador.

En ciudades como Pekín que restringen el número de nuevas matriculaciones por año para reducir las congestiones del tráfico y la contaminación, los automóviles sostenibles tienen ventajas.

Ésta es, según asegura a Efe el profesor del Instituto de Tecnología de Pekín Hao Yu, una de las razones por las que los coches verdes son más exitosos en las ciudades de mayor tamaño.

La otra, prosigue Hao, es que las grandes urbes disponen de más puntos para recargar los vehículos, aunque este académico lamenta que la falta de infraestructuras continúa dificultando el despegue definitivo de los automóviles verdes.

“En las pequeñas ciudades, no tienen mucha salida”, reconoce Hao.

Según la Administración Nacional de Energía, el gigante asiático cuenta con 107.000 puntos de carga públicos y 170.000 privados y la intención de Pekín es que, para 2020, 36.000 kilómetros de autopistas dispongan de estas instalaciones y que en las principales ciudades puedan encontrarse uno en un radio de menos de 1 kilómetro.

"¡El futuro es eléctrico!”, proclama el presidente en China del Grupo Volkswagen, quien admite que el presente pasa por los motores de combustión.

“Habrá un periodo de unas dos décadas más o menos durante el que las nuevas tecnologías todavía coexistan con los motores convencionales”, pronostica Heizmann.

Al sufrir una intensa contaminación atmosférica, defienden desde BYD, los chinos piensan cada vez más en el medio ambiente a la hora de elegir qué vehículo compran.

La duda que plantea la explosión de ventas de los automóviles verdes, y a la que algunos científicos ya han dedicado estudios, es si realmente contribuirán a aliviar el gigantesco problema de contaminación que tiene China mientras el carbón siga siendo la principal fuente de energía del país.

Adrià Calatayud

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