9 de diciembre
Viernes
Lluvioso
21°
26°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Arte y Espectáculos
domingo 28 de agosto de 2016, 21:07

Confluencia entre literatura y filosofía

El doctor en filosofía y filología, Francisco Martín Cabrero, asegura que la literatura y la filosofía pueden confluir para conformar la identidad de un texto ensayístico y novelístico. Sobre este y otros temas hablará en una charla anunciada para este lunes en el local de la UNA en España 1088 c/ Washington.

Por José Biancotti | jbiancotti@uhora.com.py

Francisco José Martín Cabrero es doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y doctor en Filología por la Universidad de Pisa. Ha enseñado en las universidades de Münster y Siena y actualmente es profesor titular de Literatura Española y de Historia del Pensamiento Hispánico en la Universidad de Turín.

El ámbito de sus investigaciones se centra principalmente en el hispanismo filosófico, en la historia de las ideas, en la hermenéutica de la cultura hispánica (en contexto euro-americano y desde perspectivas filológicas y filosóficas) y en las relaciones entre filosofía y literatura.

Sobre este punto lo abordamos en una breve entrevista:

- Profesor, ¿en que consistirá esencialmente esta charla?

Esta charla se titula "Pensar en español" y afronta la necesidad que tenemos los hispano parlantes de encontrar un cauce para institucionalizar la filosofía en nuestra lengua. Es decir, que la enseñanza de la filosofía en nuestras universidades no sea súbdita de lo que se hace en las lenguas dominantes del canon filosófico.

Se trata de reivindicar el valor filosófico de nuestras lenguas. Del español suele decirse que es una lengua muy apta para el arte y la literatura. Y es verdad. Tenemos grandes escritores reconocidos internacionalmente como grandes literatos. No pasa lo mismo con nuestros filósofos. Y esto no quiere decir que nuestros filósofos sean inferiores a nuestros novelistas, o poetas o literatos.

Quieren decir simplemente que no hemos cuidado suficientemente el aspecto filosófico de nuestra lengua. El problema es que quizá nosotros no hemos estado suficientemente convencidos del valor filosófico de nuestra lengua. Entonces cuando enseñamos filosofía en nuestras universidades consideramos que hay que enseñar a los filósofos extranjeros y tener en un segundo plano a quienes escriben en nuestra lengua.

Mi conferencia va a revindicar principalmente eso, el valor filosófico de la lengua. El que empecemos a atender a las tradiciones de pensamiento que se han dado en nuestra lengua. Empezar a ocuparnos de las corrientes y de los pensadores que han trabajado con consciencia en nuestra propia lengua.

- Partiendo de esto usted tratará sobre la relación entre la literatura y la filosofía.

Sin duda. Vamos a ver. Hay un problema. Una cosa es el campo de la cultura relativo a la lengua española y otra es el campo político ligado a la lengua española. El campo político está fragmentado en numerosas naciones, Paraguay, España, Argentina, etc. Estamos reproduciendo en el campo cultural una fragmentación que es de origen político y que no tiene nada que ver con la cultura.

La base de la cultura es la lengua en la que nos comunicamos. Un autor colombiano no tiene que estar necesariamente separado de un autor paraguayo, en tanto que agentes culturales viven y contribuyen a una misma comunidad de la lengua. En este orden de cosas, en nuestra comunidad de la lengua nada impide para que dentro de esta macro comunidad lingüística existan comunidades más pequeñas. Yo creo que hay una identidad hispánica, ligada a la lengua, que no niega que haya también una identidad argentina, una identidad paraguaya, etc.

En este orden de cosas, el campo de la cultura hispánica ligado a la lengua española tiene una absoluta necesidad de empezar a pensarse a sí misma en la relación inevitable que se da entre la literatura y la filosofía, que es lo mismo que decir que la búsqueda de la verdad no va separada de la búsqueda de la belleza, cosa que sí sucede en otro tipo de textos de las filosofías dominantes.

Esto no ha acontecido en otros dominios lingüísticos. En otros dominios, la separación tajante que se ha dado en la modernidad entre lo que se considera literario y lo que se considera filosófico es muy claro: el mundo alemán, el mundo germánico, el mundo anglosajón, con excepciones pero tienen trazados unos límites bastante claros.

En nuestro caso, hay un género de escritura literaria que ha sido dominante y al que no hemos quizá prestado la debida atención que es el ensayo. La forma de escritura relativa de ensayo es un lugar en el que lo literario y lo filosófico confluyen conformando la identidad del ensayo. Esto es importante en nuestro campo de la cultura. No quiere decir que no haya y no se escriba ensayos en otros dominios lingüísticos, pero en el nuestro es preponderante. Y en este orden, ¿cuál es la característica del ensayo? ¿Cuál es el carácter del ensayo que le hace ser lo que es y no otra cosa?

- Milan Kundera es un escritor que introduce reflexiones filosóficas en una historia. ¿A esto podríamos referirnos cuando se habla de que a través de nuestra lengua deben confluir las ideas filosóficas con la belleza de la literatura?

En la cultura occidental hemos asumido algunas separaciones. Hemos aceptado que la separación entre verdad, bien y belleza son tres órdenes separados de nuestra cultura. Esto es algo que pertenece a la modernidad que ha sido dominante, que es la modernidad que se impone con el racionalismo y el idealismo alemán. Pero en el campo de la cultura española, digamos, ligado a las lenguas neolatinas, esta separación entre verdad, bien y belleza no está tan clara.

Si vamos al renacimiento a visitar a los textos de los humanistas o los primeros escritores, nos damos cuenta que la búsqueda de la verdad de las cosas no está separada de la búsqueda del bien de la persona, de la búsqueda de la belleza. Porque son tres órdenes que son la misma cosa en un texto. Un humanista no busca la verdad si basta, busca la verdad para que sea justa y contribuya al bien de la comunidad y de la persona, y al mismo tiempo esa misma búsqueda contribuye y se hace con belleza, y eso contribuye a la formación de la persona.

Lo que usted dice de Milan Kundera es perfecto. Él es un gran novelista y en sus novelas confluye la filosofía como algo esencial de la literatura. Su novela no se entiende sin esa aportación filosófica y algunos momentos clave. Si usted recuerda el inicio de La insoportable levedad del ser, es la escritura en forma literaria del mito del eterno retorno de Nietzsche, que es una cosa fantástica.

Pero esto que hace Kundera, y que hace muy bien, es algo muy normal en nuestros literatos. Decía un gran escritor del siglo XX, Miguel de Unamuno, que en nuestro caso, hispánicos, el pensamiento no había que ir a buscarlo en los grandes tratados científicos, sino en la literatura humanística. Yo reivindico eso. Por ejemplo, un autor excelente, un gran novelista reconocido mundialmente como novelista, Augusto Roa Bastos, un gran escritor, le lanza a usted una provocación. ¿Es solo un novelista? ¿No tiene textos ensayísticos en los que ha puesto por escrito un pensamiento relativamente a la realidad paraguaya? ¿Y eso no es pensamiento? ¿Y eso no lo convierte de alguna manera en un autor que deba ser mirado con atención no solo por los profesores estudiosos de la literatura sino también por los que estudian la filosofía? Yo creo que sí.

- Con la literatura de Roa Bastos se eliminaron algunas ideas preconcebidas sobre el Paraguay. Contando la verdad, él mostró la realidad del país a sus lectores.

Pero con una consideración esencial. El lector no es solo un ser racional. Esa definición clásica de que el hombre es un animal racional, eso es cierto pero no es completamente verdadero porque lo humano del hombre no se reduce solo a la razón, a la inteligencia.

Lo humano del hombre también tiene que ver con el sentimiento, con el sentir. Y es ahí donde interviene la literatura. La verdad se demuestra, pero también se siente, y es ahí donde la literatura contribuye, en sentir la verdad de las cosas. No solo en demostrarla, hay que sentirla, vivirla.

- Por otro lado, algo interesante en la obra de Kundera es que sin sus reflexiones tal vez los personajes de la novela que mencionó no se sentirían humanos completamente. En ese sentido, no hay momentos de escritura innecesaria. La filosofía toma ese papel en la sociedad.

Sin duda. Pero fíjese. Kundera tiene un texto teórico sobre la novela, El Arte de la Novela. En ella, él trata de esto, de cómo literatura y filosofía se juntan y reivindica a un autor que para él es central: Cervantes. El Quijote no es ese personaje loco que nos cuentan en la escuela, es esa unión de pensamiento con expresión literaria. Eso es Cervantes.

Kundera no es el primero en reivindicarlo. Pero reivindica porque lo que quiere también es reivindicarse a sí mismo en una tradición de escritores que no son mero objeto de consumo para leer en la playa o el tren. La literatura es también una vía de conocimiento, de conocimiento de la realidad. Es una vía distinta de la ciencia. La ciencia sociológica indudablemente constituye una vía de conocimiento de la sociedad de nuestro tiempo.

Hace 100 años cuando se constituye la ciencia sociológica, a finales del siglo de 19, la novela tenía una ambición de representar a la sociedad de su tiempo. Piensa en las grandes novelas del realismo francés de la segunda mitad del siglo 19, pensad en Balzac, en Flaubert. Hay una historia, pero es una representación de su tiempo. Madame Bovary es una historia de una traición, una novela estupenda, pero hay una representación de esa provincia francesa de finales del 19.

- Schopenhauer también es un ejemplo de escritor que se introduce en las realidades humanas.

Schopenhauer es uno de esos raros filósofos que escriben en alemán pensando que la lengua no es simplemente un instrumento que sirve para comunicar un pensamiento. Él tenía una relación con la lengua que no era de filósofo clásico sino de escritor. Para él la escritura filosófica no era simplemente un momento en el que se pone por escrito un pensamiento que ya se ha tenido. Normalmente la filosofía clásica se considera de este modo. Uno piensa, y después de que lo ha pensado lo pone por escrito. Schopenhauer es uno de esos casos raros del canon dominante de la filosofía en el que no afecta eso, porque tiene un concepto de la lengua que le viene por vía literaria.

Entonces para él la escritura filosófica es un momento en el que se funda el pensamiento. No es algo que he pensado antes y escribo después, es algo que configuro como pensamiento en el mismo ejercicio de la escritura. Porque la escritura es un momento de la filosofía donde se hace filosofía.

Era un gran filósofo sin duda alguna, que dio lugar a otro gran filósofo que presta mucha atención a la lengua que es Nietzsche. Son dos grandes escritores que curiosamente se separan de esa tradición dominante. Ellos rompen un poco con el imperio del racionalismo y el idealismo alemán. Se separan. Y no fueron muy bien recibidos por la Academia en su tiempo, les ha costado trabajo entrar dentro de la narración de la historia de la filosofía.

La charla con el profesor Martín Cabrero se realizará de forma gratuita, a partir de las 18.00, en el citado edificio universitario.