El presidente chino, Xi Jinping, denunció ayer en la cumbre de los BRICS en India que la guerra de Oriente Medio desatada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán no sirve los intereses comunes del planeta.
El conflicto de Oriente Medio es uno de los grandes temas de esta cumbre de dos días en Nueva Delhi, en la que participan los líderes de China, India, Rusia e Irán, pero no el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que está en plena campaña por su reelección y mandó como jefe de delegación a su canciller, Mauro Vieira.
La guerra en Oriente Medio tomó un cariz nuevo el viernes último, cuando los rebeldes hutíes de Yemen, una organización proiraní y hostil a Israel, se apoderó del estratégico estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el Índico con el mar Rojo.
Un revés para Arabia Saudita, rival de estos rebeldes y que ahora se encuentra acorralada, ya que Irán tiene casi bloqueado el estrecho de Ormuz, al otro lado de la península arábiga. Pero también un desarrollo delicado para los intereses asiáticos, ya que por Bab el Mandeb pasan los cargueros camino de Europa.
En este contexto, Xi declaró en la cumbre, según declaraciones transmitidas por la agencia estatal Xinhua, que “a medida que sigue evolucionando la situación en Oriente Medio y el Golfo, la guerra ha causado graves pérdidas a los pueblos de la región”.
El conflicto, prosiguió, “no sirve los intereses comunes de la comunidad internacional”.
Poco después, los 11 miembros del foro emitieron una declaración conjunta en la que pidieron “la máxima prudencia” en Oriente Medio y “evitar acciones que puedan agravar más la situación”.
A la vez condenaron “ataques deliberados a infraestructuras civiles y a instalaciones nucleares pacíficas, bajo plena salvaguarda del Organismo Internacional de la Energía Atómica”.
El foro de los BRICS se creó en 2009 para reunir a las principales economías emergentes -Brasil, Rusia, India y China, a las que pronto se sumó Sudáfrica- al margen de las instituciones dominadas por Estados Unidos y las potencias occidentales, como el G7.
Ante el cuello de botella formado en Ormuz, India optó, con permiso de Estados Unidos, por comprar petróleo ruso, haciendo caso omiso de las presiones occidentales.
En la cita de Nueva Delhi se encuentra el presidente ruso Vladimir Putin, al que el primer ministro indio, Narendra Modi, recibió con un abrazo.
El presidente iraní Masud Pezeshkian aprovechó el foro para lanzar otro dardo a EEUU, con quien sigue el pulso por ver el estatus futuro del estrecho de Ormuz, donde Teherán quiere cobrar derechos por “servicios marítimos”, algo que no ocurría antes de la guerra. “No necesitamos un policía en la región: La integridad territorial y la seguridad regional solo podrán ser garantizadas por sus principales actores y por los países que la integran”, dijo Pezeshkian, cuyo país ha atacado reiteradamente bases estadounidenses en las monarquías del Golfo, en represalia por la ofensiva israelo-estadounidense inicial.