Las declaraciones juradas de los concejales con más de dos décadas en la Junta Municipal de Asunción revelan un patrón llamativo: patrimonios que casi no varían, omisiones en periodos completos y una continuidad política que se traduce en influencia estructural. Los casos más notorios son los de Augusto Wagner y Víctor Ortiz Romero, ambos parte del bloque histórico que sostiene el poder municipal desde inicios de los 2000.
Wagner, con más de 20 años en la Junta, presentó declaraciones juradas únicamente en 2016 y 2021, correspondientes a sus últimos dos periodos. Omitió completamente las declaraciones ante la Contraloría de 2001, 2006 y 2010, pese a estar en pleno ejercicio de funciones. En 2016, año con mayor presión normativa para la presentación de declaraciones, registró un patrimonio de apenas G. 60 millones, sin terrenos ni deudas. La cifra corresponde a un solo bien declarado: una camioneta valuada en ese monto.
El concejal se mantiene con un salario promedio de G. 20 millones en la Municipalidad de Asunción.
Cinco años más tarde, en 2021, su patrimonio vuelve a llamar la atención no por su crecimiento, sino por la incorporación de un elemento sensible: 220 acciones de la empresa Credi Solución, valuadas en G. 220 millones. Esta firma aparece mencionada en los expedientes de la llamada mafia de los pagarés, señalada por víctimas de embargos compulsivos en un engranaje entre empresas privadas y sectores del Poder Judicial. Ese año, Wagner declaró un patrimonio neto de G. 279.543.884, junto con deudas por G. 56.021.213.
El caso de Víctor Ortiz Romero también muestra estabilidad llamativa. Presentó declaraciones únicamente en 2016 y 2021, con un patrimonio neto que prácticamente no varió: G. 1.355 millones en 2016 frente a G. 1.335.980.200 en 2021. Ambos concejales integran el grupo de eternos reelectos que han moldeado la estructura municipal durante décadas.
Otros con más de tres periodos que mantienen en falta al menos una declaración jurada son Félix Ayala que presentó en el 2016 y 2021, en datos del 2010.
En 2016 declaró un patrimonio con un activo de poco más de G. 260 millones. Para el 2021, sus activos ascendieron a G. 775.000.000 con la compra de una granja por G. 500 millones.
En tanto que Javier Pintos –quien lleva siendo concejal desde 2015– cuenta con una declaración jurada por este cargo electivo en el 2016, y en falta a la correspondiente al periodo 2021.
EL PODER DE LOS REELECTOS. En la Comuna de Asunción se consolidaron un grupo de concejales reelectos, con pensamientos a veces dispares que finalmente terminan por avalar balances y préstamos.
La permanencia de estos concejales es de hasta cinco periodos, una cifra importante de años de la incipiente democracia municipal, donde las primeras elecciones son de 1991. Este grupo de concejales consolidaron un blindaje político-partidario durante casi tres décadas, concentrando decisiones estratégicas y debilitando controles. Augusto Wagner (PLRA), concejal desde 2001, estuvo vinculado a denuncias, como supuestos esquemas de recaudación en el Mercado 4 en 2021, y en 2020 asumió una banca en Diputados sin renunciar a la Junta, alegando que los concejales “no son funcionarios municipales”. A él se suman Juan José Arnold, Javier Pintos, y en antigüedad, Humberto Blasco y Félix Ayala, todos en la Junta desde 2010, con varias votaciones indistintamente casi como bloque decisivo durante la administración de Óscar Nenecho Rodríguez.
EL MÁS LONGEVO
Desde 2001. Solo Augusto Wagner, del Partido Liberal, ingresó a la Junta Municipal en el 2001 bajo la intendencia de Enrique Riera. Desde entonces, vio pasar a los intendentes: la ex comunicadora Evanhy de Gallegos, Arnaldo Samaniego, Mario Ferreiro, Óscar Rodríguez, y ahora presente en la intendencia por el fin del periodo de Nenecho administrada por Luis Bello, su colega ex concejal. Wagner votó varias veces a favor de créditos millonarios de Nenecho, así como acciones consideradas de blindaje político a favor del político colorado, y fue señalado por sus pares del partido de hacer campaña para los colorados.