11 jun. 2026

“Voy a acompañar a mi querido hermano Cuquejo”

“Nadie elige en la Iglesia el lugar donde va a trabajar”, fueron las expresiones que Edmundo Valenzuela utilizó para referirse al nuevo cargo de arzobispo coadjutor que el papa Benedicto XVI le asignó.

Con una voz serena y rememorando sus anteriores misiones, el que desde el 2006 hasta ayer fue obispo vicario apostólico del Chaco, compartió con ÚH sus ideas y experiencias vividas a lo largo de sus 40 años de vocación sacerdotal, “siempre acompañado por Jesucristo”, dijo.

“Soy primero un discípulo de Jesucristo. Quiero expresar cómo el Señor me ha amado y me ama siempre. Recuerdo aquella página de San Juan que habla del discípulo amado, entonces yo quiero ser ese discípulo amado, porque realmente me siento amado por el Señor desde la infancia y en estos años de sacerdocio”, señaló.

Añadió que cada uno realiza la tarea ahí donde Él quiera. “A mí se me pidió ir a Angola inmediatamente a la muerte de mis padres”, apuntó.

Valenzuela manifestó que la misión a África fue el primer “gran llamado” que cambió de rumbo a su vida, al cambiar de continente, cultura, lengua y hábitos. “Cambió todo, me he encontrado tan bien en Angola. Me sentí tan bien recibido entre los africanos, con quienes hemos construido la Iglesia con alma y vida”, indicó.

Recordó que durante los 16 años de permanencia en África, experimentó “situaciones límites” y sintió cómo el Señor lo protegió en circunstancias dramáticas, como bombardeos, amenazas de muerte y el paludismo, que lo llevó a perder muchísimos kilos.

AL CHACO. “En el 2006 me llegó la invitación del papa Benedicto XVI de ir al Chaco paraguayo. Fue una experiencia de seis años de desafíos. Ante la situación de aislamiento y olvido del Estado, me puse a trabajar y di lo mejor de mí para que ese ambiente sea transformado, haciéndolo interesar a las autoridades”, señaló.

Uno de los trabajos que realizó fue el de organizar a la ciudadanía y enseñarle a reclamar sus necesidades básicas como trasporte, caminos, comunicación y mejorar los centros educativos de la región.

Valenzuela dijo que la educación es fundamental en las zonas olvidadas como el Chaco, a donde mucha gente no va porque tiene una imagen negativa del lugar.

“Creo que solo a través de la formación de ciudadanos cristianos, con valores integrales, podemos llegar a ofrecer a la sociedad personas competentes, capaces de construir con valores, tanto escuelas como centros de salud, y ayudar a la producción agropecuaria”, explicó el arzobispo coadjutor.

NUEVO LLAMADO. Contrastando las realidades en las que le tocó misionar, monseñor Edmundo Valenzuela se prepara para asumir un nuevo cargo el 27 de noviembre.

“Ahora me toca afrontar los nuevos tiempos de la Arquidiócesis en Asunción. En estos momentos voy a acompañar a mi querido hermano monseñor Cuquejo, que está enfermo, y me toca a mí estar a su lado para que se sienta fortalecido y comprendido”.

El obispo señaló que lo primero que hará al asumir el cargo será tomar contacto con los sacerdotes, conocer la organización de las parroquias, ponerse a disposición de los párrocos, visitar las comunidades religiosas, tomar contacto con los jóvenes, con los centros educativos y las universidades.

“Es una gran tarea y solo pido oraciones a los que me van a leer para que sea un pastor conforme al corazón de Cristo y las necesidades de la Iglesia”, concretó.