La psicóloga Fátima López Moreira explica que existen varios tipos de violencia, por ejemplo la física, la psicológica, la sexual y la violencia patrimonial.
Resalta que las dos últimas son las menos conocidas o atendidas ya que para muchas mujeres hasta se vuelve normal, sin embargo es necesario que todas sepan que eso está mal, indicó.
“Cuando tu pareja te obliga a tener relaciones sexuales o es obligada a no cuidarse y eternamente está tienen hijos es considerada violencia sexual; y cuando te deja sin dinero o te obliga a trabajar y luego se adueña de tu salario es violencia patrimonial”, manifestó López Moreira.
Las víctimas por lo general neutralizan el dolor y para ellas el sufrimiento es normal. “El amor duele y tengo que aguantar”, es su manera de pensar cuando pasan por una situación de violencia.
“Detrás de la violencia física hay un abanico de posibilidades que te pueden hundir”, indicó la profesional.
Estas personas que sufren maltrato se aíslan por vergüenza o son aisladas por el agresor, por lo que el maltrato se vuelve normal para ellas. En otros casos, vienen de familias maltratadas y ellas replican la misma situación en su vida de pareja, asegura López Moreira.
Agresor. Por la situación de codependencia el agresor es considerado un salvador por parte de la víctima, que no ve su situación real.
“Cuando una persona llega a matar ya se habla de un trastorno de personalidad”, indica la profesional.
El agresor se convierte en psicópata y la víctima no se da cuenta en qué momento iniciaron los cambios de conducta, incluso recuerda lo cariñoso y amable que era tiempo atrás.
“El psicópata no siente pudor ni tiene cargo de conciencia, no siente culpa, tienen mucha maldad, puede matar y no siente nada, más aún si hay droga de por medio”, explica.
Ayuda. Las víctimas son personas con el autoestima muy bajo, que necesitan ayuda, por lo que la psicóloga recomienda no dejar que se aíslen por completo. “Hay que acompañar a estas personas, nunca dejarles solas aunque sea difícil el trabajo con personas codependientes”, insistió.
El maltratador termina con el autoestima de la mujer, le repite todos los días que no sirve para nada, “qué vas a hacer si me dejas, dónde te vas a ir, de que vas a trabajar, de qué vas a vivir”.
“Aquí lo importante es ayudar o pedir ayuda, no callarse”, manifestó Fátima.
Basta. Para las personas codependientes o víctimas de maltrato es muy difícil decir basta, pero generalmente lo hacen cuando sus hijos ponen un alto a la situación o corren peligro, sin embargo también existen personas que ni aun así reaccionan, dijo la psicóloga.
Las relaciones con estas características son calificadas como tóxicas, “es una relación que causa dolor, pero es como una droga. Saben que les hace daño pero no pueden salir porque no tienen las herramientas y ya no tienen la voluntad”, añadió.
Lo recomendable en esta situación es recurrir a los organismos correspondientes para evitar situaciones extremas que lamentar.
La Policía Nacional tiene habilitado el número gratuito del Sistema 911 así como la Secretaría de la Mujer también cuenta con un número gratuito de 24 horas para atender los casos de urgencia que es el 147, desde cualquier compañía telefónica.