Un esquema sistemático de cobros irregulares e intimidación opera en el corazón de la Cámara de Senadores bajo el liderazgo directo de la senadora, Zenaida Delgado, según denuncias de tres funcionarias puntuales.
El esquema de presunta corrupción y aparente recolección irregular de dinero salió a la luz tras la denuncia que decidió romper el silencio sobre la situación.
De acuerdo con los testimonios recabados, la senadora Zenaida habría estructurado un mecanismo de cobros sistemáticos a funcionarios nombrados a través de la retención de bonificaciones y pagos directos por puestos laborales.
La revelación parte de una fuente anónima que decidió hablar en representación de los perjudicados para exponer cómo operaba el sistema dentro de la oficina.
“Somos creo que más de 15 funcionarios toditos, estamos con cargo”, expresó al detallar el alcance de la presunta red. Al ser consultada sobre el motivo de esa selección, explicó que “porque todos manejamos que cada persona que tiene cargo tienen una bonificación y esa bonificación es justamente para la senadora”.
Según el testimonio, el modus operandi para desviar dichos fondos se realizaba de manera directa y contaba con la intermediación de terceros para evitar rastros inmediatos, utilizando a personas de confianza para canalizar las exigencias.
“Justamente ella le usaba a terceros eso”, y sobre la justificación que daban los intermediarios, añadió “que el plus era para ella”.
Sostuvo que la recepción del dinero se efectuaba por dos vías principales “con transferencia” y “también cobraba a través de otras personas. A veces, suponele que vos eras el encargado de esa persona y vos juntaba todito en efectivo y le daba a mano a ella, pero ella también pedía que se le haga transferencias a su cuenta. También inclusive pide que se le haga dinero a su cuenta”, detalló.
Montos exigidos
En cuanto a la magnitud de los montos exigidos, la fuente indicó que estos no eran uniformes, sino que dependían directamente de la jerarquía de cada puesto.
“Varía de acuerdo al cargo”, especificando cifras que oscilaban entre G. 2.000.000, G. 1.350.000 o a veces G. 2.500.000.
Ante la consulta sobre las consecuencias de negarse a cumplir con estos pagos periódicos, la respuesta fue “y lo que está pasando con nosotros, que nos dejan afuera”, explicó.
El temor a perder el sustento diario fue el factor determinante que silenció a las víctimas durante años, impidiendo que la denuncia se hiciera pública con anterioridad.
“Pero como hoy día ya estamos cansados de esta situación, nosotros ya nos vamos a decirle que ya nos pusimos en contra”, manifestó la afectada al explicar el punto de quiebre que motivó las revelaciones actuales, las cuales ya provocaron represalias como desvinculación, desnombramiento, y salida de funcionarios.
Según el relato, las personas ingresaban al sistema tras abonar sumas elevadas exigidas de manera directa.
“Ella pedía directamente ese monto, es una rueda. Te estoy hablando de G. 50 cincuenta millones, o G. 20 millones”,alegó.
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Finalmente comentó que el mecanismo de rotación laboral se utilizaba para reabrir espacios de cobro constantemente.
“Como todos saben que el nombramiento tiene que tener una estabilidad laboral de dos años como mínimo, si vos no llega a cumplir, entonces ella te desnombra otra vez”.
Concluyó que de este modo, al cesar al trabajador antes de cumplir el plazo legal se generaba un espacio vacante que permitía reiniciar el ciclo con nuevos postulantes, perpetuando de esta manera el esquema denunciado.