En entrevistas con el diario Última Hora, ediles que culminan sus periodos en la Junta Municipal expusieron las obligaciones y limitaciones que tienen a la hora de realizar su trabajo de contralores.
La Junta, como explicaron, funciona, en parte, empujada por las obligaciones formales en el papel a las que en teoría se somenten los concejales, y la práctica cotidiana de salir a la calle y contactar con los vecinos de la ciudad.
Si bien los ediles deben presentarse en sesiones ordinarias y comisiones, se deja un margen a voluntad de cada uno para dirigir sus acciones hacia la investigación documental o el trabajo de calle. En este sentido, manifestaron que la recomendación principal es saber equilibrar las tareas.
“Tenés que saber también cuánto tiempo dedicarle a qué cosas para poder cumplir con todo al mismo tiempo. No te podés volver un ratón de laboratorio porque te vas a desconectar de la gente. Tampoco te podes volverte una persona que se pasa solamente por la calle porque te volvés un relacionista público”.
Investigación. La función de contralor de las decisiones de la Intendencia, de acuerdo con los concejales entrevistados, es una de las tareas más relevantes para un concejal.
“El rol investigativo es uno de los más importantes. Se puede ser un brillante legislador, pero lo que se necesita acá es que la gente mire los números chicos, investigue y controle que el dinero público se use de la manera correcta”.
Otros ediles entrevistados señalaron que la presentación de minutas, por ejemplo, es solo una parte del trabajo, y que a veces puede volverse una fachada cuando no se tiene en cuenta el presupuesto municipal y solo se lanza una propuesta con meras intenciones proselitistas.
Remarcaron que la tarea principal se centra en controlar y dirigir las gestiones de la Intendencia.
Señalaron que para realizar este trabajo, se debe contar con un equipo capacitado, integrado por un número razonable de personas, y no con 30, como ocurre supuestamente en el caso de concejales que hoy día ocupan una silla en la Junta Municipal.
No obstante, para ejercer un control real sobre los recursos, la tramitación de notas o pedidos de informe resulta muchas veces insuficiente, en parte debido a la falta de respuesta de la Intendencia. “Muchas veces, pedir informaciones es empezar a estirar la piolita, hacer seguimiento para poder llegar a ciertos indicios o a ciertas pruebas de un comportamiento inadecuado que se está llevando adelante”.
Frente a las dificultades para acceder a la documentación oficial, uno de los ediles consultados comparó su rol con el de un “detective”. “Te convertís en una suerte detective cuando realmente querés hacer bien tu trabajo acá”.
nexo. En relación con la tarea de atender a los ciudadanos, los concejales estuvieron de acuerdo en que su papel debe ser el de un nexo entre la institución y los reclamos.
“La Junta Municipal es el representante de los vecinos ante el Gobierno municipal”. Sin embargo, puede darse el escenario en que la Intendencia termine por ignorar o no responder a los pedidos de la Junta, lo cual impide que se efectivicen las tareas.
Un concejal aseguró en este sentido que “hace falta que la Ley Orgánica tenga un anexo o un articulado de sanciones al ordenador de gastos o al representante de la Municipalidad, que es el intendente, por no responder los pedidos de informe o si no acata las resoluciones de la Junta”. “No hay sanciones a no dar respuestas al pedido de información de concejal, se dieron cuenta de que es la forma más efectiva de evitar quedar expuestos”.
Señaló incluso que las normas se hicieron así para que sigan ocurriendo “barbaridades”. “Hay que elaborar desde cero los manuales de funciones. Todo tiene que ser pensado de cero”, consideró.
Observó que existe una desventaja a la hora de hacer solicitudes o propuestas cuando el concejal que lo impulsa es un opositor. En estos casos, señaló que los ediles oficialistas suelen “cajonear” los pedidos realizados.