15 feb. 2026

Una historia de superación a bordo de un paracaídas

Poco tiempo necesitó el joven paracaidista estadounidense Jarrett Martin para estar seguro de que el deporte que le había condenado a una silla de ruedas era una pasión de la que no podía prescindir.

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El joven paracaidista estadounidense Jarrett Martin. Foto: www.emol.com.

EFE


Su coraje le ha encumbrado como el primer parapléjico en participar en campeonatos internacionales de paracaidismo o en saltar desde rascacielos de la ciudad de Dubái, su lugar actual de residencia.

“Nada me para. Tuve un accidente hace seis años y en seis meses estaba saltando en paracaídas y cumpliendo mi sueño de practicar paracaidismo de manera profesional”, asegura a Efe el deportista de 25 años en El Cairo, donde precisamente estos días participa en un torneo internacional.

El accidente que casi le cuesta la vida ocurrió en Hawai en agosto de 2009, cuando su arnés falló y Martin se precipitó unos 70 metros por una falda de la montaña.

Su columna vertebral quedó destrozada, dejando al joven paralizado desde el pecho. También sufrió un desgarro en la aorta y daños en los pulmones y los riñones, por lo que tuvo que someterse a una delicada operación.

Pese a estar un mes en cuidados intensivos y pasar por una depresión, no se planteó en ningún momento abandonar su sueño, que comparte con el resto de su familia, que se dedica desde hace tres generaciones al paracaidismo.

Martin lleva una década sumergido en la adrenalina del paracaidismo profesional y tiene a sus espaldas más de 4.000 saltos. Para él, este deporte es algo “natural”.

“No tuve miedo a volver a saltar. Era un paracaidista muy experimentado antes de quedar lesionado y sabía que era posible para alguien con una minusvalía hacer paracaidismo”, explica.

Su situación actual obliga, no obstante, a “algunas adaptaciones” en su equipo, como una correa para mantener sus piernas fijas y controladas, y a aterrizar deslizándose con el propio cuerpo.

“No lo hago como lo hacía antes, pero al mismo tiempo sigo disfrutando de saltar desde un avión y practicando el deporte que más amo”, dice con una sonrisa.

Tras el accidente, se dedicó primero a tipos de paracaidismo más seguros como el estilo y la precisión, modalidades por las que compitió en 2011 en el Campeonato Nacional de “Skydiving” de la Asociación de Paracaidismo de Estados Unidos.

Martin fue el primer parapléjico en participar en un certamen de este tipo y también el primero en competir en 2013 en una cita internacional o en completar a principios de 2014 once saltos base desde cimas de 3.000 pies (915 metros) en Noruega.

También es el primer paralítico en saltar en paracaídas en Egipto en el marco del II Campeonato de Egipto Internacional de Paracaidismo, que finaliza hoy, lo que le tiene “muy emocionado”.

El deportista pronto volvió a atreverse con distintos tipos de paracaidismo como el salto base, desde edificios y precipicios, el parapente o el paramotor. Es además “rigger” (la persona capacitada para reparar paracaídas) y piloto.

Y “salto a salto”, planteándose nuevas metas para superar al Martin anterior al accidente, cumplió su sueño de trabajar en Dubái hace algo más de dos años.

Un destino que Martin considera “el lugar” para dedicarse al paracaidismo ya que “tiene una de las mejores instalaciones del mundo y algunos de los mejores instructores y paracaidistas”.

Esta ciudad “nueva, espectacular y que avanza con rapidez”, según la describe el estadounidense, tiene además otros alicientes destacados para este deporte de altura. Los rascacielos.

“Dubái tiene algunos de los edificios más altos del mundo”, cuenta entusiasmado Martin, que ha saltado desde la torre Dubai Marina’s Princess (414 metros), la segunda mayor de la ciudad tras Burj Jalifa (828 metros).

Martin compara experiencias. Durante el campeonato en Egipto saltan desde un helicóptero a una altura de 3.000 pies, prácticamente igual a los 2.700 del Burj Jalifa, el rascacielos más alto del mundo.

En el emirato, el joven estadounidense forma parte del equipo de Skydive Dubái, lo que le permite viajar alrededor del mundo y marcar récords, como el alcanzado el año pasado, cuando voló durante tres horas en un túnel de viento, superando con creces la anterior marca de 96 minutos registrada por una persona minusválida.

Su plan es continuar en Dubái y mostrar con su perseverancia y espíritu de superación que un accidente o una silla de ruedas no significan el fin de una carrera. Como él afirma, “todo es posible”.

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