@Encisoclarisa
El pasado sábado 13 de diciembre, el Teatro Lírico del Banco Central del Paraguay (BCP) vivió una verdadera celebración pop con la llegada de Las Cazadoras de K-pop, espectáculo teatral musical inspirado en el fenómeno global del k-pop y producido por la compañía A mamá le dieron dos años. La función se convirtió en una experiencia colorida y energética que trascendió el escenario para instalarse también en la platea.
PURA ALGARABÍA. Desde antes de levantarse el telón, el clima ya anticipaba una noche especial, niños y niñas de todas las edades llegaron arreglados con atuendos alusivos al universo idol, mientras padres y madres k-popers acompañaron y disfrutaron activamente de la función, confirmando que el género ya es un lenguaje compartido entre generaciones.
La obra se despliega como una celebración del talento juvenil y del espíritu de superación, con una puesta que combina canciones en vivo, coreografías de alto impacto y recursos visuales dinámicos, algo ya “común” en el mundo del k-pop proveniente de Corea, que se caracteriza precisamente por esos detalles que fusionan lo altamente visual, con coreografías elaboradas y estilizadas, y una “belleza” diferente a lo que traen artistas de otros puntos del mundo.
El repertorio musical, que para mi gusto fue uno de los grandes atractivos del espectáculo, incluyó temas que remiten a la potencia emocional y rítmica de la serie a la cual hacen alusión y homenaje (Las guerreras k-pop [KPop Demon Hunters] de Netflix), son Golden, How It’s Done, Takedown, Soda Pop y Love, Maybe, interpretados con energía y precisión, logrando momentos de euforia colectiva en la sala.
¿De quÉ trata? La historia presentada en escena es obviamente una que vemos dentro del universo de la plataforma de streaming mencionada más arriba, pero adecuada a casi dos horas de show, donde sigue a un grupo de jóvenes chicas que sueñan con triunfar en el exigente mundo musical, enfrentándose a obstáculos que toman forma de emociones negativas, como la ira, la tristeza, el egoísmo y el miedo. Estos conflictos funcionan como una metáfora clara y accesible sobre las luchas internas, el crecimiento personal y la importancia del trabajo en equipo.
Pensada para un público familiar, Las Cazadoras de K-pop mantiene un ritmo ágil y una narrativa directa, alternando números coreográficos que evocan a los grandes grupos idol con instancias de interacción que invitan a cantar, aplaudir y vivir el espectáculo desde la platea. La respuesta del público fue constante y entusiasta, reforzando el carácter festivo de la propuesta.
En lo visual, la obra apuesta por una estética contemporánea y un pulso escénico sostenido que mantiene la atención de principio a fin. Pero el tema no es el espectáculo sino el mensaje: el compañerismo, la perseverancia y la fuerza que nacen cuando los sueños se persiguen en conjunto.