11 sept 2026

Un ADN antiguo revela que el “guepardo americano” no era un verdadero guepardo

Un estudio científico ha descubierto que el llamado guepardo americano (Miracinonyx trumani), un depredador extinto que vivió en Norteamérica en el Pleistoceno, estaba, en realidad, estrechamente emparentado con el puma y no con el guepardo africano.

Guepardo

Un guepardo descansa en un campo de hierba.

Foto: Referencial/Magnific

El estudio, publicado este viernes en Current Biology y liderado por la Universidad de California, Santa Cruz, se ha basado en el análisis de isótopos y ADN antiguo de fósiles hallados en territorio americano, algunos de ellos tan al norte como el Yukón, un territorio canadiense limítrofe al Ártico.

Los autores han descubierto que este icónico felino no era un verdadero guepardo, sino un pariente altamente adaptable del puma que en el Ártico se especializó en alimentarse de peces para sobrevivir, mientras que en el sur, en regiones como Wyoming y Florida, vivían como depredadores generalistas en pastizales templados.

“Estos felinos eran extraordinariamente adaptables, al igual que los pumas en toda su área de distribución actual”, explica Molly Cassatt-Johnstone, autora principal del estudio y profesora de la UC Santa Cruz.

Cuerpo esbelto, extremidades largas

El guepardo americano habitó las praderas de Norteamérica durante el Pleistoceno, hace entre 2,5 millones y 16.000 años y, según los fósiles hallados hasta la fecha, tenía un cuerpo esbelto, extremidades delanteras largas y grandes cavidades nasales, características propias de animales veloces como los guepardos o los caballos.

Se estima que un Miracinonyx trumani adulto pesaba alrededor de 68 kilogramos en promedio y medía unos 90 centímetros de alto y unos 2,4 metros de largo hasta la punta de la cola.

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Dado que algunos fósiles de este depredador fueron descubiertos junto a restos de berrendos (animales veloces conocidos como “el antalope americano”), los paleontólogos supusieron que M. trumani tenía un estilo de vida similar al de los guepardos africanos modernos pero, en los últimos años, algunas evidencias que sugerían que podían estar equivocados.

Para averiguarlo, Cassatt-Johnstone y su equipo secuenciaron el conjunto de ADN antiguo de M. trumani más completo hasta la fecha, a partir de cuatro especímenes: uno de Wyoming y tres del territorio canadiense del Yukón.

Compararon el ADN de M. trumani con el de otras nueve especies de felinos, desde leones hasta gatos domésticos y descubrieron que M. trumani compartía un ancestro común con los guepardos modernos hace aproximadamente 4,7 millones de años. Esta especie estaba más estrechamente relacionada con los pumas modernos, de los que se separó hace unos 2,6 millones de años.

Dieta y ritmo circadiano

Los investigadores, intrigados por saber qué comía M. trumani en lugares como el Yukón, donde no hay antílopes, analizaron el nitrógeno y el carbono de los fósiles del ese territorio para determinar su dieta y descubrieron que parecían haberse alimentado casi exclusivamente de peces.

En cambio, el M. trumani de Wyoming presentaba marcadores de nitrógeno propios de un depredador terrestre que come herbívoros, similar a los leones, lo que sugiere que estos animales supieron adaptarse a diversas fuentes de alimento y sobrevivir en entornos diversos, desde las zonas subtropicales hasta el Ártico, destaca Cassatt-Johnstone.

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El estudio también descubrió que dos de los genes de M. trumani implicados en la regulación del ritmo circadiano no eran funcionales, lo que podría sugerir que las poblaciones que viven en latitudes altas se adaptaron a periodos extremos de luz y oscuridad, o que los animales eran nocturnos.

“Es realmente sorprendente y emocionante identificar otro depredador presente en Beringia”, dice Cassatt-Johnstone, en referencia a la antigua región que conectaba el noreste de Asia con el noroeste de América del Norte durante el Pleistoceno, donde vagaban los mamuts lanudos y otros grandes mamíferos que probablemente también se extinguieron cuando la última edad de hielo dio paso al Holoceno, un periodo más cálido.

Fuente: EFE

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