22 jun. 2024

“Un acuerdo Mercosur-UE sería altamente beneficioso para el país”

Por Susana Oviedo

Investigador.    Fernando Masi explica los altibajos de la negociación entre Mercosur y   UE.

Investigador. Fernando Masi explica los altibajos de la negociación entre Mercosur y UE.

soviedo@uhora.com.py

Desde la presidencia semestral del Mercosur, que actualmente ejerce el Paraguay, el Gobierno Nacional está empeñado en llegar al intercambio de lista de ofertas entre el bloque sudamericano y la Unión Europea (UE). Un acto con el que oficialmente se retomaría la larga y fluctuante negociación que ya lleva 15 años, y sobre cuya concreción sigue habiendo dudas. Particularmente, respecto a la posición de la Argentina que, hasta ahora, no está del todo convencida del impacto que tendrá un acuerdo de libre comercio entre los dos bloques.

–¿Por qué este tema, que empezó en 1999, ha resultado tan difícil de concretar, siendo que las partes siempre expresan el deseo de cerrar la negociación?

–Las dificultades de un acuerdo entre la UE y el Mercosur han sido varias desde 1999.

En primer lugar, los problemas de recesión económica de las dos grandes economías del Mercosur desde finales de los noventa hasta los comienzos de la década de los 2000.

En segundo lugar, las negociaciones de la Ronda de Doha, de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que comenzaban a estancarse justamente en aquellos temas que eran de interés entre las economías emergentes y las naciones desarrolladas.

Las economías emergentes, muy interesadas en abrir el mercado agrícola de las economías desarrolladas; mientras que estas últimas, interesadas en los temas de comercio industrial. Las economías emergentes como Brasil y Argentina esperaban un acuerdo de esta Ronda para tener mejores posibilidades para las negociaciones en el campo agrícola.

En tercer lugar, la política externa del Brasil, que a partir del 2003 comenzaba a dar un giro, preferenciando los acuerdos de libre comercio con los pares sudamericanos y otras economías emergentes como Sudáfrica, Egipto, etc.

Esta política externa también llevaba al Brasil a convertirse en el líder de otras iniciativas como Unasur, la Celac, de manera a ejercer un mayor poder negociador con las economías desarrolladas. Sin embargo, en este esfuerzo no necesariamente el Brasil ha podido lograr todo el respaldo necesario de todas las economías sudamericanas, porque varias de ellas mantuvieron políticas comerciales diferentes.

–¿Cuándo empezó a cobrar un nuevo impulso el proceso?

–Desde el año 2008, el Brasil modifica su postura en relación a la Unión Europea y trata de acelerar, dentro del Mercosur, los preparativos para un acuerdo con la UE. Este cambio de postura respondía en parte a las críticas internas, principalmente del empresariado, que demandaba mayores oportunidades de mercado para sus productos; y en parte a un entendimiento de Itamaraty sobre el posicionamiento mundial del Brasil.

Es decir, este posicionamiento se vería debilitado si el Mercosur no celebraba un acuerdo importante de libre comercio, mientras proliferaban estos acuerdos en el sudeste asiático, y entre países latinoamericanos (México, Chile, etc.) y el sudeste asiático y Japón.

Sin embargo, el deterioro de la situación económica argentina se convertía en el principal obstáculo para la finalización de un acuerdo con la UE.

La propia UE entraba en un momento de debilitamiento económico luego de la crisis de 2008 y se avizoraba un gran acuerdo comercial entre los Estados Unidos y la UE, esto último atrayendo más el interés de la UE, que un acuerdo con el Mercosur, cuando también este último bloque comenzaba a debilitarse.

–¿Qué arriesgaría y qué ganaría el Mercosur si se concreta el Tratado de Libre Comercio con la UE?

–Con un acuerdo así el Mercosur ganaría bastante en el campo de los commodities agrícolas y agroindustriales, aunque habría que ver hasta dónde los europeos están dispuestos a abrir su mercado agrícola, y qué harán con su política de subsidios agrícolas. También ganaría espacio para otros productos industriales no agrícolas, principalmente el Brasil, que tiene un sector industrial más desarrollado.

La Unión Europea se encuentra bastante interesada en la venta de sus productos industriales, pero también con igual peso le interesa ingresar a las contrataciones públicas (compras gubernamentales) de los países del Mercosur, a imponer el pago de la propiedad intelectual, a una mejor garantía de sus inversiones y al comercio de servicios, tópicos estos últimos que son parte constitutiva de cualquier acuerdo de libre comercio de naciones desarrolladas, y en donde estas cuentan con una ventaja comparativa muy importante.

–¿Cuáles son los productos, bienes, servicios, etc., sobre los que ambos sectores expresan mayores reservas? ¿Cree que Argentina y Brasil, efectivamente, están empeñados en consensuar este acuerdo?

–Los bienes o sectores donde el Mercosur expresa mayores reservas son precisamente en lo relativo a aquellos donde la UE tiene ventajas comparativas o donde el Mercosur tiene debilidades para cumplir, o donde puede haber pérdidas de oportunidades de sus empresas o ciertos daños importantes: compras gubernamentales, propiedad intelectual, servicios.

En el caso de la UE, claramente las reservas están en su mercado agrícola.

Además, las normas de calidad y técnicas de la UE en el comercio de bienes son más estrictas que para cualquier otra economía desarrollada y en donde priman factores muy fuertes como los medioambientales, el bienestar animal y similares.

Por otro lado, es observable que el Brasil hace todo lo posible por lograr que la Argentina se suba a bordo del acuerdo y se consensúe una oferta del Mercosur. Esta misma voluntad no se ha notado en la Argentina, en su gobierno. En parte esto podría responder a los problemas económicos por los cuales atraviesa la Argentina, que hacen que echen mano a instrumentos proteccionistas y, por lo tanto, no afines a la apertura necesaria para un acuerdo de libre comercio. En parte también puede deberse al momento de transición política que atraviesa este país ante las próximas elecciones.

–¿Cómo se beneficiaría específicamente el Paraguay?

–Un acuerdo con la UE sería altamente beneficioso para el Paraguay, porque abriría la posibilidad de exportar nuestros productos más competitivos que no necesariamente se encuentran en su totalidad en la lista del Sistema Generalizado de Preferencias que nos otorga la UE como país de menor desarrollo relativo. Además, ser parte de este acuerdo ofrece más garantías para los inversores europeos y para la atracción de inversiones al Paraguay, y la cooperación técnica europea hacia el país puede crecer, especialmente en aquellos sectores que preparen técnicamente a la producción nacional, sea esta agrícola o industrial.

El Paraguay deberá utilizar la preferencia que tiene dentro del Mercosur en términos de las asimetrías cuando se celebran acuerdos con terceros, para solicitar excepciones o un mayor tiempo de adecuación en aquellos campos donde aún no se halla preparado, o donde la competencia de una apertura de mercado podría ser muy desigual, en perjuicio de la empresa nacional.

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