La principal preocupación del sector productivo no es solo el exceso de lluvias que traerá el fenómeno de El Niño, sino la falta de infraestructura vial para sacar la producción y evitar millonarias pérdidas económicas. Así lo sostuvo el presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, quien advirtió que el país debe anticiparse con medidas de prevención para minimizar el impacto de inundaciones, caminos intransitables y anegamientos que podrían afectar tanto a la agricultura como a la producción pecuaria.
Durante la reunión del Consejo Asesor Agrario, encabezada por el presidente de la República y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), uno de los principales temas abordados fue la preparación del sector ante el avance de El Niño y la necesidad de fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado.
Cristaldo explicó que la mayor preocupación radica en el estado de los caminos, puentes y obras de drenaje, fundamentales para garantizar la salida de la producción, especialmente de los productos perecederos.
“Uno puede tener toda la producción lista para vender, pero si no puede llegar a destino por el mal estado de los caminos, las pérdidas son inevitables, sobre todo para quienes producen frutas y hortalizas”, señaló. El dirigente indicó que el impacto variará según la actividad productiva. En zonas bajas, el exceso de agua podría inundar cultivos como el arroz y dificultar las labores agrícolas, mientras que en campos altos las lluvias persistentes complicarían el manejo sanitario de los cultivos y las tareas de mantenimiento.
Contingencia. Como parte de la estrategia de mitigación, la UGP considera prioritario contar con información meteorológica oportuna para que los productores puedan ajustar sus decisiones de manejo y adelantarse a los eventos climáticos. Entre las acciones preventivas, mencionó el mantenimiento de curvas de nivel, limpieza de drenajes, alcantarillas y cajas de agua, además de preparar los caminos rurales antes del periodo de lluvias intensas.
Asimismo, recomendó adelantar la siembra de soja siempre que las condiciones del suelo lo permitan, con el objetivo de reducir riesgos durante el desarrollo del cultivo.
Producción en riesgo. Cristaldo sostuvo que el problema no se limita a la agricultura. También advirtió que sectores como la producción lechera, porcina y ganadera dependen de caminos transitables para movilizar diariamente leche, animales e insumos.
En el Chaco, incluso, alertó sobre el riesgo de aislamiento de comunidades enteras por inundaciones, situación que podría requerir la intervención de organismos de emergencia para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos y otros insumos esenciales.
Aunque reconoció los riesgos que implica un evento intenso de El Niño, el titular de la UGP recordó que, desde el punto de vista productivo, un año lluvioso suele ser más favorable que uno marcado por la sequía.
“Entre los dos extremos, El Niño genera menos complicaciones que La Niña. Si las lluvias no son excesivas, normalmente es un año de buena producción”, afirmó.
No obstante, recordó que las precipitaciones registradas durante julio –uno de los meses tradicionalmente más secos– ya evidencian la presencia del fenómeno climático, por lo que insistió en que el momento de actuar es ahora.
El maíz es el grano más afectado
Actualmente, la cosecha de maíz avanza con dificultades debido a la elevada humedad, situación que ya comienza a afectar la calidad del grano en algunas regiones.
En contraste, el cultivo de trigo presenta un buen desarrollo, aunque el sector permanece atento a que las lluvias no compliquen la cosecha prevista para finales de agosto y septiembre.
Mientras tanto, los productores preparan la campaña sojera 2026/2027, cuyo lanzamiento oficial será el próximo 4 de septiembre en Maracaná, Departamento de Canindeyú, con expectativas de obtener mejores resultados que en la campaña anterior.
Cristaldo destacó que el sector viene de una muy buena cosecha desde el punto de vista productivo, aunque aclaró que la rentabilidad fue menor a la esperada debido a los bajos precios internacionales de los granos.
A ello se suma que numerosos productores aún continúan pagando deudas contraídas tras la severa sequía de 2022, mientras que zonas de San Pedro, Canindeyú y el oeste y noroeste de Caaguazú acumulan hasta cuatro campañas consecutivas afectadas por condiciones climáticas adversas, lo que limita la capacidad financiera de muchas explotaciones agropecuarias.