El comedor fue trasladado al Club Humaitá de Tablada Nueva para poder seguir alimentando a los niños de la zona.
El improvisado comedor se ubicó en un tinglado que fue cerrado con una lona, ya que el fresco también se hace sentir.
Las aguas alcanzaron el comedor de Sara Servían, por eso debieron buscar otro lugar para seguir con la labor de alimentar a los niños.
Servían sostuvo que gracias a la gentileza de los directivos del club pueden seguir con este trabajo, y que lo seguirán haciendo hasta donde puedan, a pesar de la precariedad.
“Ellos (los niños) no tienen la culpa de esta desgracia. Vamos a tratar hasta donde podamos dar de comer, con mucha precariedad, pero estos chicos van a comer”, manifestó este viernes a Telefuturo.
En Tablada Nueva son 77 las familias asistidas por la señora Servián, todas están afectadas por la crecida del río. “La Secretaría de Emergencia no nos hizo caso. Estos días dimos de comer a unos 400 chicos porque sus madres ya no pueden hacerlo, sus casas están bajo agua”, comentó.
Explicó además que normalmente unos 300 chicos van al sitio para almorzar y 180 para el desayuno, pero tras las inundaciones aumentaron los que necesitan asistencia.