El nuevo jefe de Gabinete, Javier Giménez, anunció que presentará un informe sobre la situación de cada ministerio y la evaluación de los menos eficientes para tomar medidas pertinentes.
Además, adelantó que la orden del presidente Santiago Peña es que la comunicación sea clara con los medios de prensa, por lo que si alguno no informa será una señal de alerta, que puede terminar en destitución.
“La responsabilidad de la comunicación es de cada uno de los ministros y aquel que no comunica lo que está haciendo es probablemente porque no tiene nada que comunicar, y eso ya es una señal de alerta sobre la concreción de resultados y la gestión”, expresó Giménez.
Insistió en que partiendo de este punto, se tomarán medidas, por lo que un ministro que no comunique tendrá que asumir consecuencias.
“Eso ya es una luz en el tablero de comando, de la gestión del Gobierno, que le tiene que indicar al presidente que tenemos problemas y que se tienen que tomar acciones pertinentes”, subrayó.
A pesar de las llamadas de atención, Santiago Peña no cede a las presiones para cambiar ministros, como sucedió recientemente con la ministra de Salud, Teresa Barán, y el presidente del Instituto de Previsión Social (IPS), Jorge Brítez, quienes atravesaron por varias crisis.
Peña solo manifestó que en estos casos la responsabilidad no es de las cabezas, sino de las estructuras intermedias.
Las advertencias de cambio suelen ser respuestas estratégicas de la comunicación del presidente, cuando se suman los pedidos de mejor comunicación o de destitución.
Peña explicó que echar a un ministro no cambia nada y que el problema continúa, por lo que decide tomar el camino más difícil. “No elijo el camino fácil, yo voy a morir por los paraguayos humildes”, dijo.