Canova subrayó que, pese a la caída generalizada, el Heating Oil ha sido el índice con mayor volatilidad durante el período. “El Heating Oil, a pesar de estar más baja su cotización, fue el índice que tuvo mayor volatilidad este año”, explicó.
A estas tendencias se suma el debilitamiento del dólar, que desde setiembre se mantiene por debajo del umbral de los G. 7.500, llegando incluso a G. 6.000 en días recientes antes de estabilizarse en torno a los G. 6.500.
El experto cuestionó si estos movimientos se reflejan adecuadamente en los precios finales de los combustibles. “Si bien existieron bajas, ¿son suficientes?”, planteó, invitando a una reflexión sobre el impacto real en los consumidores. En cuanto a la comparación entre los precios de los combustibles y el petróleo crudo, Canova señaló una interrelación directa, aunque lamentó no contar con datos precisos del Platts Oilgram de S&P Global para un análisis exhaustivo. “Se puede ver la interrelación entre el valor del Petróleo WTI y sus derivados, el RBOB para con combustibles y el Heating Oil para con el diésel. Existe ese unísono al momento de fijarse su precio spot”, indicó. Este vínculo, agregó, influye en las economías globales, donde las fluctuaciones del crudo afectan directamente los costos energéticos y de transporte.
De cara al primer trimestre de 2026, las proyecciones de Canova apuntan a una continuidad de los valores a la baja. “Mis proyecciones son que seguirán con valores a la baja”, afirmó. Sin embargo, advirtió que factores geopolíticos podrían alterar este escenario. “El único fenómeno que podría dar un golpe de timón podría ser un conflicto entre EEUU y Venezuela que intervenga una potencia como Rusia, o bien otro foco de conflicto con Rusia de nuevo como protagonista versus Europa/OTAN. Todo fenómeno bélico es factor trascendental a la hora de mover los precios del petróleo y sus derivados”, detalló. A nivel local en Paraguay, el analista criticó la ausencia de un supervisor del mercado de combustibles, lo que agrava la vulnerabilidad del país como importador neto. “Lastimosamente en Paraguay no tenemos un supervisor del mercado de los combustibles. Petropar, en su carta orgánica, no contempla ninguna atribución de regulador/supervisor de uno de los rubros más sensibles para una economía como la nuestra, donde no somos productores sino tomadores de precio y sufrimos la mediterraneidad con los niveles de los ríos y el ánimo de las autoridades argentinas, que ya han en varias ocasiones violado el tratado de Mercosur sobre la libre navegabilidad de los ríos”, expresó, refiriéndose a conflictos pasados como el de Sergio Massa y la Cancillería paraguaya.
Canova también denunció una asimetría en los ajustes de precios locales: Las subidas por incrementos en el WTI, sus derivados o el dólar suelen ser más rápidas que las bajas. “Si el WTI/derivados como el RBOB y Heating Oil suben, o el dólar sube, el remarcaje hacia arriba suele ser muchísimo más rápido que cuando el WTI/derivados o el dólar bajan. El motivo: La falta de stock, pero llamativamente el stock nunca se reemplaza cuando los indicadores están a la baja. Es ahí donde un supervisor que no tenemos debería interferir de buena fe”, explicó.