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Taiwán: El pequeño gigante está preparado y puede aportar a la salud mundial

 

Por motivos políticos, Taiwán no forma parte actualmente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es un Estado soberano e independiente, cuyo gobierno es elegido democráticamente por su pueblo. Una pequeña isla con 36.000 km² y 23.000.000 habitantes, tiene un excelente sistema de salud, uno de los mejores del mundo, según la revista The Economist.

La buena calidad y el bajo costo del sistema de salud, pueden considerarlo como un milagro y ¡sorprende a muchos países del Primer Mundo!, con una cobertura sanitaria universal desde 1995, sin dejar a nadie atrás; con una inversión de 6,3% de PIB que equivale a 1.430 USD/persona /anual y una altísima satisfacción de 85,8%.

Estos brillantes resultados son reconocidos mundialmente. Además, es la economía número 21 en el ránking mundial. En el 2018, visitaron Taiwán 11 millones de turistas extranjeros y en el mismo periodo, 16 millones de taiwaneses viajan al exterior. Es realmente un Pequeño Gigante.

Actualmente, Taiwán está imposibilitado de participar en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), en calidad de observador, no se le permite participar en las reuniones técnicas, mecanismos ni actividades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Taiwán seguirá reclamando el derecho elemental por participar de este evento de carácter mundial.

La OMS ha urgido a sus Estados Miembros para lograr la cobertura sanitaria universal para el 2030. Taiwán cuenta con muchas experiencias en esta área, ya que tiene importantes experiencias en la creación y el mantenimiento de su sistema de seguro de salud universal, desde la gestión como proveedor de servicio hasta la financiación y la manera de hacer frente a los cambios socioeconómicos.

Tiene el deseo de compartir sus experiencias con otros países, donde el canal correcto sería a través de la participación en la AMS y en la OMS, aunque estuvo intentando desde hace mucho tiempo, sin éxito hasta hoy.

Taiwán no es miembro de la ONU y deja a él como una brecha abierta en la red de prevención de enfermedades infecciosas y una ruptura de la red en seguridad sanitaria. En el 2003, un ejemplo claro, no pudo recibir ayuda de la OMS en la epidemia de SARS (síndrome respiratorio agudo severo), causando muchas pérdidas de vida de taiwaneses, incluyendo médicos, enfermeras e inocentes. La comunidad internacional no debe permitir que se repita la historia, sino reconocer y defender el derecho de participar en el evento mundial como otros países del mundo para evitar otra tragedia.

Taiwán, siendo un país proveedor de asistencias médicas y humanitarias, ha enviado varias misiones médicas a muchos países necesitados alrededor del mundo, tales como combate y erradicación de malaria en Santo Tomé y Príncipe; prevención y control de VIH/sida en Malawi; a Paraguay –su aliado en Sudamérica–, para ofrecerle asistencia de servicio médico; aquí, las misiones médicas han realizado varias atenciones médicas, tales como el reemplazo de rodilla artificial, reemplazo de lente intraocular, últimamente, el proyecto para mejorar la efectividad de la gestión informática en salud, entre otros.

Las experiencias de desarrollo en el área de salud de Taiwán pueden beneficiar a muchos países. Además, dispone de programas de entrenamiento para capacitar a los profesionales de la salud a los países necesitados. Pienso que por todo lo hecho por el Gobierno taiwanés en el área de salud, puede potenciar y suplementar a las actividades de la OMS en beneficio de la humanidad.

Taiwán sigue con su paso firme para solicitar la participación en la Asamblea Mundial de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, busca la legitimidad como observador, luchará para que sus esfuerzos sean reconocidos internacionalmente, con los principios de profesionalismo, pragmatismo y contribución. Y creo que para lograr la salud para todos, puede aportar y contribuir afrontando conjuntamente los problemas sanitarios mundiales.

Para todas las personas del mundo, la salud forma parte de un derecho humano elemental, pido la participación de Taiwán en las actividades relativas a la salud global, como la Asamblea mundial de la Salud y la Organización de la Salud. Reconsiderar la participación de Taiwán en eventos mundiales para juntos construir un futuro mejor donde las personas se beneficien con mejoras en la salud.

“El derecho a la salud como un derecho humano”.

(*) Presidente de la Asociación Médica Taiwanesa en Paraguay (AMTEP)

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