05 oct 2026

Somos los mandantes, pero también responsables

Escribo estas líneas antes de saber los resultados electorales de ayer. Creo que vale la aclaración, impuesta por los tiempos de la prensa escrita y los del conteo de votos. A las horas en que usted lee este comentario, imagino que ya la mayoría de los municipios tienen jefes comunales nuevos –y no tanto por todos los que buscan el rekutu–. Y la capital del país, ¡ay Asunción del Paraguay, cómo duele tantas veces!

Sin embargo, teniendo en cuenta la incertidumbre en mi caso, quiero enfocarme en lo que podemos hacer nosotros como ciudadanos comunes, de a pie. Para empezar, ayer teníamos el mayor compromiso con la democracia: acudir a las urnas a depositar nuestro voto, eligiendo tras una profunda reflexión de la realidad local, que es la que mejor conocemos al fin y al cabo. Es lindo recordar nuestra Constitución Nacional, que dice en su artículo 118, “Del sufragio”, que “es derecho, deber y función pública del elector”. “Constituye la base del régimen democrático y representativo. Se funda en el voto universal, libre, directo, igual y secreto; en el escrutinio público y fiscalizado, y en el sistema de representación proporcional”, reza nuestra Carta Maga. No obstante, el artículo 117, “De los derechos políticos”, también nos recuerda que “los ciudadanos, sin distinción de sexo, tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes, en la forma que determine esta Constitución y las leyes”. Y agrega: “Se promoverá el acceso de la mujer a las funciones públicas”.

Ahí está, es nuestra competencia involucrarnos de forma directa también, es decir, hacer lo que podamos desde nuestra casa, desde nuestro lugar de trabajo. No quiero eximir a los representantes gubernativos o funcionarios (servidores públicos), pero también nosotros tenemos que hacer algo.

En este punto, entiendo que podemos limpiar un poco más que nuestras casas, como las veredas. Tenemos que dejar de tirar la basura donde no se debe, creando vertederos ilegales en alguna que otra esquina (y claro que la comuna tiene que recoger en tiempo y forma lo que depositamos ordenadamente).

Comprendo además que hay que organizarse y estar más vinculados a los procesos de decisión municipal. Para eso están las comisiones vecinales, que sirven justamente para organizar a los residentes de un barrio o de la comunidad buscando mejorar la calidad de vida, identificando las necesidades, proponiendo y gestionando las soluciones, o siendo en enlace con la municipalidad. También tienen que estar ahí para fomentar la participación ciudadana e incluso para desarrollar actividades sociales, culturales y deportivas, que puedan ser útiles para organizar eventos que fortalezcan la cohesión social y la identidad del barrio. Están contempladas en la Ley 3966/10 “Orgánica Municipal”.

Según repetía un ex intendente de no bien ponderado, las comisiones vecinales funcionan como “el brazo de la municipalidad en los barrios”. Acertada apreciación, porque pueden permitir que las obras se ejecuten con mayor rapidez y menores costos, considerando que los vecinos –cuando están implicados– conocen realmente lo que necesita su comunidad. Hay que organizarse, estamos respaldados por el artículo 42 de la Ley Fundamental.

Es cierto que también estamos obligados a exigir más a las autoridades. No es salir nomás a festejar cuando la selección paraguaya de fútbol gana un partido, porque si esa cantidad de gente también se juntara a pedir mejor salud, seguridad y educación otra tal vez sería la historia en esos aspectos.

Necesitamos seguir participando en la construcción de una sociedad mejor, dando el ejemplo con honestidad, laboriosidad y responsabilidad. Seamos buenas personas, sabemos qué está bien y qué está mal, así que apostemos por lo primero que beneficia a todos.

Hay que igualmente exigir información sobre cómo están utilizando nuestros impuestos, sobre cuántos funcionarios hay, qué están haciendo y si son necesarios. El municipio no puede ser la fácil bolsa de empleo, porque deberían estar impulsando capacitaciones y generando fuentes de trabajo basadas en el mérito, en medio de alianzas estratégicas con el sector privado, promoviendo normas que vayan incluso hasta el Congreso para potenciar la mejora de las condiciones laborales de los paraguayos. Ojalá así sea. Feliz semana.

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