En una entrevista exclusiva, Aníbal Saucedo Rodas, impulsor de la Sociedad de Lectores, y otros escritores, se reflexionó acerca de la urgencia de rescatar el libro físico como herramienta de resistencia democrática.
El 23 de abril de este año, en coincidencia con la conmemoración del Día Internacional del Libro, será presentado el proyecto Sociedad de Lectores en el Centro Cultural Punto Divertido, ubicado sobre la calle México N° 1144.
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El evento, programado para las 18:00, bajo la dirección de Saucedo Rodas, el ideólogo, busca establecer una comunidad enfocada en el intercambio de ideas, el pensamiento crítico y el fortalecimiento de los vínculos a través de la literatura.
Esta idea se inspiró en movimientos globales y busca que el silencio de la lectura privada se transforme en un diálogo plural entre los paraguayos.
“El propósito central de esta iniciativa es recuperar el buen hábito de la lectura para fortalecer el pensamiento crítico y formar una ciudadanía consciente, herramientas ineludibles para apuntalar una cultura democrática que resulta tan ausente como necesaria en nuestro país”, comentó a ÚH el impulsor del proyecto.
La idea nació de una conversación informal, casi en tono de broma, con Celeste Galeano, directora del Centro Cultural Punto Divertido, en torno a la necesidad de que la Sociedad de Escritores encontrara su contraparte ideal para cerrar el ciclo vital de todo libro: el encuentro con sus lectores.
“En aquel diálogo, ya compartíamos nuestro entusiasmo por la Fiesta de la Lectura, un fenómeno neoyorquino conocido como Reading Rhythms, que logra reunir a cientos de personas en cada convocatoria”, recordó.
Este movimiento –según relatan las reseñas periodísticas– fue impulsado por un grupo de amigos que durante la pandemia se reunían a leer en una azotea de Brooklyn y que hoy proyecta su expansión a ciudades como Los Ángeles, Londres y Roma.
Sus creadores comprendieron atinadamente que leer es un acto social que involucra comunidad y cultura, una visión que pretendemos replicar primero en Asunción y luego en los pueblos del interior.
Nuestra propuesta no tendrá una estructura rígida; por el contrario, será un espacio abierto, plural y participativo, diseñado para combatir la preocupante realidad del Paraguay, donde los índices de lectura son alarmantemente bajos.
A esta situación local se suma un fenómeno mundial inquietante: la existencia de libros que no venden un solo ejemplar en todo el año, una realidad descarnada que fue expuesta por editores de la talla de Pilar Reyes de Alfaguara o referentes de Siglo XXI.
Por ello, la creación de esta Sociedad de Lectores resulta fundamental no solo para fomentar el hábito de leer, sino también para alentar la compra de obras, priorizando siempre a los autores nacionales.
“Con el tiempo, quizás podamos redactar nuestro propio Manifiesto por la Lectura, emulando el espíritu de la maravillosa filóloga española Irene Vallejo en su ya clásico El infinito en un junco. Nuestras expectativas son enormes y estamos convencidos de que el esfuerzo compartido estará a la altura de este gran desafío”, manifestó.
Promover la lectura
A su turno, Celeste Galeano sumó: “Promover el hábito de la lectura en Paraguay no es solo una cuestión cultural, es un desafío educativo, social y económico”.
Las estadísticas muestran que el país enfrenta un panorama preocupante en materia de lectura, “lo que hace urgente fortalecer políticas, iniciativas comunitarias y espacios culturales que acerquen a la población al libro, especialmente al libro físico”, agregó.
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Diversos estudios indican que Paraguay tiene uno de los índices de lectura más bajos de la región.
“Algunas estimaciones señalan que el promedio nacional es de 0,25 libros leídos por habitante al año, lo que equivale aproximadamente a un libro cada cuatro años por persona”, argumentó.
El problema comienza muchas veces desde la infancia. Según datos de Unicef y encuestas realizadas en más de 8.000 hogares paraguayos, solamente 2 de cada 10 hogares tienen libros infantiles o practican la lectura con sus hijos pequeños.
“Desde el Centro cultural Punto Divertido estamos trabajando con diversos proyectos para posicionar el libro físico como el protagonista y así poder construir y consolidar una comunidad lectora”, destacó.
Opinión de la escritora Clyde Cowan
Como escritora paraguaya, Clyde Cowan define estos encuentros no solo como eventos culturales, sino como “verdaderos refugios de la palabra y del encuentro”. Para ella, la lectura y la escritura carecen de sentido como actos aislados; por el contrario, funcionan como “puentes que conectan emociones, historias y generaciones”.
Bajo esta premisa, Cowan sostiene que la pluma es la herramienta más auténtica para expresar el alma. “Cuando existen lugares donde las voces pueden compartirse, algo profundo ocurre: la palabra deja de ser silencio para convertirse en presencia”, afirma con convicción, subrayando que en el Paraguay actual estos espacios son esenciales para sostener la sensibilidad y recordar que la cultura se construye desde lo cotidiano.
Esta visión se nutre de una experiencia personal que marcó su destino literario. “A los once años, cuando mi primer texto fue reconocido, comprendí que el talento muchas veces solo necesita una oportunidad para revelarse”, rememora la autora.
Esa chispa inicial la lleva a cuestionar cuántos niños y jóvenes custodian hoy historias con el potencial de transformar vidas. Para Cowan, fomentar el uso del libro físico y el ejercicio de la escritura es, en esencia, “darles voz e invitarlos a descubrir que dentro de ellos habita un escritor”.
Al final del día, estos espacios hacen más que promover literatura: “Encienden una luz y la certeza de que cada palabra escrita puede convertirse en un legado”.