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Sentido humano y sobrenatural del trabajo

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo. Cualquier trabajo noble puede llegar a ser tarea que perfecciona a quien lo realiza, a la sociedad entera, y puede convertirse, con todas sus incidencias, en medio para ayudar a otros a través de la comunión que existe entre todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. Debemos poner el corazón en lo que tenemos entre manos, y no hacerlo «porque no hay más remedio».

San José nos enseña a amar el oficio en el que empleamos tantas horas: el hogar, el laboratorio, el arado o el ordenador, el traer y llevar paquetes o el cuidar de la portería de aquel gran edificio. La categoría de un trabajo reside en su capacidad de perfeccionarnos humana y sobrenaturalmente, en las posibilidades que nos ofrece de sacar la familia adelante y de colaborar en obras buenas en favor de los hombres.

Se trae a colación unas palabras del Papa en referencia al trabajo y esta situación especial que vivimos. ”Quisiera tratar un aspecto muy común en la vida de nuestras familias: la enfermedad. La familia, podemos decir, ha sido siempre el «hospital» más cercano. Aún hoy, en muchas partes del mundo, el hospital es un privilegio para pocos, y a menudo está distante. Son la mamá, el papá, los hermanos, las hermanas, las abuelas quienes garantizan las atenciones y ayudan a sanar”.

La debilidad y el sufrimiento de nuestros afectos más queridos y más sagrados pueden ser, para nuestros hijos y nuestros nietos, una escuela de vida —es importante educar a los hijos, los nietos en la comprensión de esta cercanía en la enfermedad en la familia— y llegan a serlo cuando los momentos de la enfermedad van acompañados por la oración y la cercanía afectuosa y atenta de los familiares.

(Frases de www.homiletica.org, www.vatican.va y www.almudi.org).

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