PRESIDENTE HAYES
En el Chaco, a 63 kilómetros de la ruta principal, a la altura del kilómetro 352 del tramo Pozo Colorado–Concepción, el acceso al agua potable sigue siendo una deuda histórica.
Particularmente, en la comunidad Payseyamexyempa’a, de la etnia Enxet, la cual agrupa a las aldeas Colonia 96, Ana Victoria y Buena Vista, la supervivencia cotidiana está marcada por la escasez, el abandono estatal y una resistencia que ya suma tres décadas, de acuerdo con el testimonio de los indígenas.
Mientras el discurso oficial habla de inclusión y desarrollo, en esa porción de la agreste llanura chaqueña, la realidad es otra. Y eso se puede corroborar con solo alzar la vista y sensibilizar la mirada.
Los aljibes y tanques están secos. La alternativa que les queda para hidratarse –o engañar a la sed– es el riacho Celedonio. El agua turbia de este espejo de agua se ha convertido en la única fuente disponible para beber, cocinar y asearse.
“Es lo único que hay”, suscribe con resignación Librada Moreira, pobladora de la comunidad.
El consumo de agua salobre tiene consecuencias directas en la salud y esta es la preocupación que tienen los habitantes de las comunidades señaladas. Mirian Peralta, otra pobladora del lugar, advierte que los más afectados son los sectores más vulnerables, como los niños, personas mayores y mujeres embarazadas.
Las enfermedades gastrointestinales y afecciones dérmicas se han vuelto frecuentes, en especial, en los más pequeños. La situación se agrava –según Peralta– ante la falta de atención médica que es permanente allí y el aislamiento en el cual se encuentran.
La ausencia de caminos transitables complica aún más el panorama. Durante lluvias, el acceso es prácticamente imposible, lo que limita el ingreso de asistencia sanitaria, alimentos y agua potable transportada de otros lugares.
La ubicación geográfica de la comunidad refleja otra forma de exclusión. Estar a más de 60 kilómetros de la ruta principal implica depender de caminos de tierra que, en muchos tramos, están en condiciones precarias. El aislamiento no es solo físico, sino también es institucional.
Ante la falta de respuestas concretas, la movilización emerge como única herramienta de presión, por cada necesidad urgente la vía para hacerse sentir a las autoridades que les ignoran es la manifestación en ocasiones bloqueando rutas.
“La ruta es nuestra única voz”, postula Liz Paola Ayala, al referirse a las medidas de protesta que consideran inevitables frente al silencio de las autoridades.
DE LARGA DATA. La problemática no es nueva, desde hace aproximadamente 30 años, las familias Enxet reclaman soluciones estructurales, sistemas de captación y almacenamiento de agua, perforaciones para pozos profundos, mantenimiento de caminos y presencia estatal sostenida.
El derecho al agua potable, reconocido como derecho humano fundamental, sigue siendo en esta zona del Chaco una promesa incumplida. Para Payseyamexyempa’a y sus aldeas, la lucha no es solo por infraestructura, sino por dignidad aseguran los pobladores de esta comunidad indígena.
Mientras tanto, cada jornada comienza con la misma incertidumbre de cómo conseguir agua para sobrevivir un día más en medio de la escasez y el olvido estatal.