CARACAS
Venezuela aprobó una histórica ley de amnistía general que se espera que conduzca a la liberación masiva de presos políticos bajo el chavismo gobernante, aunque expertos advierten que su alcance es excluyente.
La ley es una iniciativa de la presidenta interina Delcy Rodríguez, que la impulsó al asumir el poder tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una incursión militar de Estados Unidos.
“Hay que saber pedir perdón y hay que saber también recibir perdón”, dijo Rodríguez tras promulgar la norma en el palacio presidencial de Miraflores.
Poco antes, fue aprobada por unanimidad en el Parlamento.
“Ha sido un acto de grandeza”, calificó la mandataria interina.
“Estamos abriendo nuevas alamedas para la política en Venezuela”, auguró.
NO ALCANZA. Luego de la promulgación, el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa anunció que quedó en “libertad plena”. Este ex diputado, aliado de la Nobel de la Paz María Corina Machado, estuvo detenido nueve meses acusado de conspiración y, tras pocas horas excarcelado, fue otra vez capturado el 8 de febrero por supuestamente violar su libertad condicional.
Desde entonces, estaba en arresto domiciliario. No está claro si su libertad está relacionada con este instrumento, que de entrada criticó.
“Es un documento chucuto (insuficiente) que pretende chantajear a muchos venezolanos inocentes y que excluye a varios hermanos que siguen injustamente tras las rejas”, escribió en X. “La liberación de presos políticos no es ningún acto de clemencia”.
Su hermano, Tomás Guanipa, es uno de los diputados que votó por su aprobación.
La breve excarcelación de Guanipa en febrero formó parte de un primer proceso anunciado por Rodríguez el 8 de enero. Desde entonces, 448 opositores han quedado en libertad y todavía permanecen 644 tras las rejas, según la ONG Foro Penal.
Entre la esperanza y el desgaste, decenas de allegados de presos políticos siguieron con emoción el debate en sus celulares en las afueras de las cárceles, donde acampan desde hace casi dos meses en espera de su libertad.