La desidia de la Municipalidad de Asunción, ahora bajo la gestión de Luis Bello, perjudica la vida cotidiana de los vecinos del barrio San Pablo. Hay áreas cercanas al Mercado de Abasto que por primera vez se encuentran recibiendo los embates del agua, debido a las obras de desagüe inconclusas en esta zona de la capital.
De acuerdo con una nota remitida recientemente por una comisión vecinal a la Junta Municipal, los vecinos de las calles Pycasu y Tte. Ramírez Franco vieron cómo su vecindario se convirtió en “una gran piscina” durante las últimas lluvias registradas en febrero.
Gregorio Cáceres, presidente de la comisión vecinal y residente de la zona desde hace décadas, contó a Última Hora que la lluvia del 13 de febrero logró ingresar en distintas viviendas, siendo la suya una de las más afectadas.
“Yo vivo hace 60 años en el barrio, nunca pasó esto. La última lluvia del 13 de febrero entró en todas nuestras casas. Esto no pasaba con una lluvia grande, porque corría tranquilamente el agua” en la zona de Pycasu y Tte. Ramírez Franco, según el poblador.
En la nota remitida por los vecinos a la Junta, se precisa que la referida zona fue afectada por la obra de desagüe inconclusa en el tramo de Tte. José Félix López y Guavirá. Esta zona del barrio quedó taponada, de acuerdo con el documento, lo cual transformó el área de los pobladores en escenario de inundaciones, lo que causó que el agua busque salida hacia las viviendas.
Cáceres aseguró que en su cuadra ya hubo numerosas pérdidas materiales, algunas que representan el esfuerzo de toda una vida. “A mí se me quemó la heladera, inundó toda la sala, llegó hasta el televisor, todo eso quedó prácticamente inservible. El sofá, todo. Todo inservible, todo sucio”, lamentó el poblador.
Añadió que el agua alcanzó niveles alarmantes dentro de las viviendas. En la suya en particular, el episodio fue de tal gravedad que su familia debió esperar en la planta alta, puesto que el agua tomó la sala del piso de abajo. “El patio se llenó de agua. Entró toda la porquería ahí dentro. Nosotros nos bajamos a la sala y el agua estaba por nuestra rodilla. No pudimos hacer nada, pedimos socorro, llamamos por todos lados”, recordó.
Ante la falta de respuesta por parte de la Municipalidad durante la emergencia, los vecinos se vieron obligados a tomar medidas desesperadas, contratando maquinaria por cuenta propia para liberar el flujo. “Se contrataron tractores para que se pueda quitar esa reja que pusieron ellos. Una vez que se destaponó eso, en diez minutos corrió todo el agua”, contó el representante vecinal. En el documento remitido a la Junta, los ciudadanos exigen que la Municipalidad “asuma todo perjuicio que se tiene hasta el momento”.
Se sienten abandonados por Comuna
“Esperamos se encomiende a la Intendencia una pronta asistencia, considerando que los vecinos en comunicación telefónica con el intendente recibieron una lamentable respuesta de negatividad, alegando su reciente toma de posesión en el cargo. Consideramos que estamos sin autoridad responsable y nos sentimos abandonados por la institución”, indica la nota remitida al presidente de la Junta, Arturo Almirón.
El abandono por parte de la gestión de Luis Bello se refleja en la presencia casi nula de la Comuna en la zona afectada de San Pablo.
De acuerdo con el presidente de la comisión vecinal, Gregorio Cáceres, las pocas intervenciones que se hicieron recientemente, como la apertura de boquetes en las veredas, solo sirvieron para acumular más basura y empeorar la situación.
El representante vecinal documentó la acumulación de basura y la gravedad de la situación en una serie de fotografías que fueron anexadas a la nota enviada a la Junta Municipal.
Los vecinos también denunciaron que un local comercial sobre la calle Pycasu, realizó una abertura en su depósito para carga y descarga, cerrando el canal de desagüe con chapas, una acción que calificaron como totalmente prohibida.
Entretanto, la Municipalidad, de acuerdo con el jefe de Obras, Antoliano Benítez, aún debe G. 4.000 millones a la empresa que debe intervenir la zona del Abasto.