Villagra destacó la figura del matrimonio, que representa la “salvación definitiva”.
“La educación de los hijos, como deber de los padres, es uno de esos valores fundamentales que, como madre, maestra y experta en humanidades, la Iglesia nos pide que custodiemos y vigilemos con sumo cuidado”, expresó el sacerdote.
Indicó que los padres están llamados a crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia las personas.
También hizo hincapié en una educación sexual clara y delicada para los hijos, basada en el amor.
“Ante una cultura que banaliza en gran parte la sexualidad humana, porque la interpreta y la vive de manera reductiva y empobrecida, el servicio educativo de los padres debe basarse en una cultura sexual que será verdadera y plenamente personal”, señala.
Además, el presbítero alentó a vigilar la inteligencia “para que nuestro razonamiento no se entorpezca o adormezca y terminemos pensando con insensatez y necedad”.
Instó además a no caer en el vicio del alcohol, que hace que se pierda la serenidad de las personas.