Con la llegada de las vacaciones de invierno, Río de Janeiro ofrece uno de los espectáculos naturales más impactantes de Brasil: el avistamiento de ballenas jorobadas frente a sus costas. Cada año, entre junio y agosto, estos gigantes marinos emprenden su migración desde las frías aguas cercanas a la Antártida hacia el litoral brasileño, donde se reproducen, dan a luz y amamantan a sus crías.
Este fenómeno convierte al litoral carioca en un escenario privilegiado para viajeros, fotógrafos y amantes de la naturaleza, quienes pueden observar a las ballenas en algunos de los paisajes más emblemáticos de la ciudad. La ruta migratoria es considerada una de las más importantes del planeta y combina biodiversidad, conservación ambiental y turismo sostenible.
Entre los principales puntos de observación se encuentra Praia Vermelha, ubicada en la zona sur de Río de Janeiro y próxima a la Bahía de Guanabara. Desde allí parten numerosas excursiones náuticas, principalmente desde Marina da Glória, que recorren la región durante la temporada. Gracias a la recuperación de la calidad de sus aguas, la playa volvió a posicionarse entre las favoritas de los visitantes, y en ocasiones las ballenas pueden apreciarse incluso desde la costa.
Otro de los sitios destacados es Praia de São Conrado, una playa menos concurrida que ofrece un entorno único entre el mar, las montañas y la imponente Pedra da Gávea. En 2024, este lugar fue escenario de una de las imágenes más difundidas de la temporada, cuando una ballena fue fotografiada saltando frente al Pan de Azúcar. Además, São Conrado es reconocida por sus actividades de parapente y ala delta.
El archipiélago de las Islas Cagarras, frente a la playa de Ipanema, es considerado el principal santuario para el avistamiento de ballenas en Río de Janeiro. Integrado por las islas Cagarra, Comprida, Redonda y das Palmas, además de los islotes Filhote da Cagarra y Filhote da Redonda, este ecosistema protegido constituye un importante corredor para ballenas jorobadas, delfines y otras especies marinas.
Durante la temporada se organizan excursiones en embarcaciones, paseos en velero y actividades de paddle surf en los alrededores del archipiélago, siempre bajo estrictas normas de conservación y observación responsable.
Guía para proteger a las ballenas
Ante el crecimiento del turismo de observación, Visit Rio, organización dedicada a la promoción turística de la ciudad, presentó una guía de buenas prácticas para proteger a las ballenas jorobadas y garantizar una experiencia segura tanto para los visitantes como para la fauna marina.
El material fue elaborado en conjunto con las empresas especializadas Let’s Go Sea y Saveiros Tour, e incluye recomendaciones basadas en las normas del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) y los protocolos del Instituto Baleia Jubarte.
Entre las principales medidas figura mantener una distancia mínima de 100 metros respecto de los animales y evitar interceptar su trayectoria durante la navegación.
Según los operadores turísticos, en los últimos años la presencia de ballenas en las cercanías de las Islas Cagarras se volvió cada vez más frecuente, llegando incluso a desplazarse entre las distintas islas del archipiélago, acercando este espectáculo natural a la costa carioca.
El propietario de Let’s Go Sea, Luiz Nogueira, señaló que se trata de una experiencia en mar abierto que requiere preparación y respeto por las condiciones de navegación, mientras que la bióloga Fernanda Gularte, de Saveiros Tour, destacó que el turismo ecológico desempeña un papel fundamental para acercar a las personas a la conservación de los océanos y la protección de la biodiversidad marina.
Además de las ballenas jorobadas, las excursiones permiten observar delfines, toninas, pingüinos y otras especies marinas. Los recorridos suelen extenderse entre cinco y seis horas, siendo las primeras horas de la mañana el momento más favorable para el avistamiento debido a las condiciones más calmas del mar.
Con paisajes icónicos, una extraordinaria riqueza natural y una oferta turística cada vez más enfocada en la sostenibilidad, Río de Janeiro consolida su posición como uno de los principales destinos de turismo de naturaleza y observación de fauna silvestre de América Latina.